
El año 1995 para Deportes La Serena estuvo marcado por el descenso, pero también por la gran cantidad de extranjeros que usaron durante el año, donde el Emperador Luis Carlos Robles (QEPD) fue el único que jugó la temporada completa. Con él, el volante Daniel Bini y el delantero Esteban Mendoza comenzaron el año. Con el Torneo ya iniciado, el DT Guillermo Yávar convenció al paraguayo Félix Torres, figura en el fútbol argentino a comienzos de los 90, de ser su referente de ataque.
Con los argentinos Bini y Mendoza ya fuera del club, y con cupos de extranjeros disponible, el paraguayo Torres tomó el teléfono fijo y convenció a una de las grandes glorias del fútbol guaraní de venir hasta la Cuarta Región. Con la primera rueda en marcha arribó hasta La Serena el exBarcelona Julio César Romero (28-08-1960), mundialista de México 86 y figura de la la liga estadounidense a comienzos de los 80. Ahí conoció a Joan Cruyff.

Cuando el holandés ya era DT del Barça en 1989 necesitó de un volante talentoso para reemplazar al lesionado José María Bakero. Lo intentaron con Enzo Francescoli y Michael Laudrup, pero finalmente se llevaron a Romerito, un jugador que al DT le encantaba cuando lo veía en la que ahora es la MLS. Para 1989 era la gran figura del Fluminense de Brasil, equipo al que llegó en 1984 con la venía de Carlos Alberto, otro al que maravilló en Estados Unidos. En 1985 había sido elegido el Mejor Jugador de América.
En el Barcelona jugó solo la segunda rueda del Torneo 1988-89, debutando contra el Real Madrid a los dos días de aterrizar. Tras La Liga se marchó al Puebla de México y luego volvió al Sportivo Luqueño, club donde debutó, y equipo que siempre le tendió la mano. En 1991 y 1992 estuvo en Olimpia, donde jugó la Copa Conmebol 92, y en 1993 volvió al Luqueño. En 1994 jugó en Cerro Corá, y quedó libre a fin de año con 34 años.

Tras unos meses de inactividad, en el que incluso vino a la despedida de Patricio Yáñez con viejos cracks, en mayo de 1995 ya era jugador de La Serena gracias al llamado de Félix Torres. Fue parte de un equipo ultraofensivo, donde él era el conductor por detrás de tres delanteros, donde además de Torres, destacaban Juan Carlos Letelier, Eugenio Julio, Álvaro Vergara, Eric Lecaros, Juan Castillo, Germán Osorio. Yerko Gálvez y Francisco Pinto.

Finalmente Julio César Romero jugó tres partidos, todos desde el minuto 1, y en todos fue reemplazado. También sumó minutos en una desordenada Copa Chile pero el dato es que siempre que estuvo en La Serena fue titular por el Torneo Nacional, pero los resultados no llegaron. Tras solo unas semanas fue despedido y su cupo de extranjero fue ocupado por otro exseleccionado paraguayo, el portero Ubaldo Gonzalez. Los papayeros terminaron descendiendo, ya sin Guillermo Yávar y con José Sulantay en la banca.

Ese mismo año 1995 volvió a Cerro Corá, y aún le faltaba el último baile en el Sportivo Luqueño. Cuando muchos lo veían como jugador retirado, en 1996, con 36 años, volvió al club donde debutó, alargando su carrera hasta el año 2000. En la mitad de ese proceso, en la previa a Francia 1998, fue nominado a su selección con miras al mundial galo. En 1997 había sido figura del torneo paraguayo y se había ganado su llamado para los amistosos del verano de 1998. Iba a ser su segundo Mundial tras el de México 86.

El capitán José Luis Chilavert puso el grito en el cielo, se plantó ante el DT Paulo César Carpegiani, y Romerito ni siquiera pudo tener minutos en el primer amistoso ante Boca Juniors en Mar del Plata hasta donde Chilavert no quiso viajar hasta que el volante saliera de las convocatorias en las que también había participado Félix Torres, post La Serena.
Por Romerito, el elegido para ir a Francia 98 casi sin amistosos previos fue el exUniversidad de Chile Carlos Morales Santos. Claro, no tenía el estatus de ídolo de Romero, el que estaba en la vereda opuesta políticamente de Chilavert, y que había tratado de “desubicado” y “fanfarrón” al arquero durante los 90, sin saber que iba a estar tan cerca de ir a Francia 98. Al menos sí estuvo en el faro de La Serena.
