
La primera parte de la década de los 90 para O’Higgins de Rancagua fue de bonanza. Protagonista permanente del Torneo Nacional, un habitué en la Liguilla para Copa Libertadores, subcampeón de la Copa Chile 94 y participante de la Copa Conmebol de 1992. Jugadores extranjeros como Carlos Gustavo De Luca, Raúl Roque Alfaro, Sergio Merlini, Claudio Borghi, Hugo Brizuela, Carlos María Morales, Ronald Baroni, entre otros, engalanaron los pastos del estadio El Teniente.
Además, entrenadores como Nelson Acosta, Manuel Pellegrini y Roberto Hernánderz dirigían desde abajo de la Tribuna Marquesina a nominados y futuros seleccionados como Nelson Tapia, Wilson Rojas, Miguel Ardiman, Gabriel Mendoza, Jorge Gómez, Rodrigo Pérez, Fernándo Cornejo, Clarence Acuña, Luis Medina, Alejandro Osorio, Jaime Riveros, Moisés Ávila, Aníbal González, entre otros tantos. También, jugadores experimentados como Patricio Mardones, Francisco Ugarte y Juvenal Olmos llegaban hasta Rancagua tras buenas temporadas en Europa.
Escuchar los goles de O’Higgins con una sirena sonando o con un típico mástil blanco cruzándose por la cámara era habitual. Para 1995 jugadores como Claudiio Borghi, Jorge Manuel Díaz y José Ortega la dejaban chiquitita en la mitad del campo. Atajaba Tomatín Rojas, había vuelto Choche Gómez, aparecía Mario Núñez y explotaban Clarence Acuña, Rodrigo Pérez y Moisés Ávila. A todos ellos los dirigía el Guagua Hernández.

Todo ese boom futbolístico en Rancagua pasaría a segundo plano con un hecho fuera de la cancha, pero dentro del estadio El Teniente. La madrugada del domingo 28 de mayo de 1995, mientras el fútbol chileno estaba en receso, la Tribuna Marquesina del estadio mundialista de 1962 comenzó a arder. Rápidamente el fuego tomó toda la madera cercana al Block J o tribuna oficial. Gracias a la rápida acción de Bomberos solo se quemó “lo que se tenía que quemar” y el resto del estadio salvó inmune.
Bomberos trabajaron cerca de cuatro horas y se manejaban dos hipótesis. La primera, una falla eléctrica. ¿La segunda? Parroquianos de la Sexta Región, quienes, con algunas copas de más, se pasaban como Pedro por su caso desde el Casino Braden al baño o a algunas zonas de la parte preferencial del Estadio. Tras el siniestro ese paso fue clausurado aumentando aún más los rumores de la intervención de terceros.

La mañana del domingo 28 de mayo de 1995 fue triste en Rancagua. Aún con focos de fuego encendidos y la marquesina por el suelo, hinchas de los Celestes llegaron hasta la Avenida Capitán Ramón Freire para ver como parte del antiguo estadio Braden Copper Co había sido consumido por las llamas. El recinto había sido inaugurado en 1945 y diecisiete años después se había transformado en mundialista.

El equipo de O’Higgins, con tiempo para volver a las canchas tras algunas semanas de para, decidió cercar la zona afectada y seguir usando el estadio. La tribuna preferencial pasaría a ser la Andes, donde se agregaron casetas radiales, cediendo mucho público local, sobre todo en los duelos ante los grandes en la segunda parte de 1995 y todo 1996.
Pese a que había seguros comprometidos con Codelco, la remodelación se demoró por temas económicos. Era mucho más de lo que la Póliza podía pagar. La dirigencia debió pedirle apoyo a los rancagüinos, a privados, y también a la ANFP de Ricardo Abumohor, en el primer gran acercamiento del dirigente con O’Higgins.
La ANFP de Abumohor decidió jugar un amistoso entre La Roja y O’Higgins en el Estadio El Teniente en la previa del duelo ante Uruguay en noviembre de 1996. Toda la recaudación sería para O´Higgins, ya desbalanzado en las finanzas y con una baja ostensible de rendimiento. Comenzaba a coquetear con el descenso y los sueldos impagos.

Pese a la llegada de Walter Paz, Carlos Búfalo Poblete y Fernando Calcaterra, los Celestes terminarían yéndose al descenso a fines de 1996. Su temporada en la B en 1997 lo recibiría con una nueva Tribuna Marquesina, la que fue hecha de nuevo gracias a los expertos de Codelco, quienes apoyaron en la construcción, maquinarias y la instalación de los sistemas eléctricos de alto estándar.
Además del trabajo de los profesionales, los mineros de Codelco apoyaron llevando las butacas del antiguo Cine Coya hasta la nueva Bajo Marquesina. También una maestranza de la ciudad trabajó en la nueva estructura hecha de tubos. Así, la nueva obra, con nuevo techo y casetas para los medios de comunicación, no tenía concordancia con el resto del estadio. La tribuna oficial y la galería norte quedaron construidas de cemento, mientras que el resto del estadio era de madera.

O’Higgins ascendería a fines de 1998 y la nueva Marquesina sería presentada en Primera A en 1999 con el equipo de Mario Núñez y Jaime Gonzalez. Ese estadio se remodelaría por completo a partir del 19 de febrero de 2013, siendo entregado en abril de 2014. Sería sede de la Copa América 2015 y diez años más tarde sufriría nuevas remodelaciones para ser sede del Mundial Sub 20 en 2025. También sufriría su último cambio de nombre a Estadio Codelco El Teniente. El Estadio que en 2026 recibe a Boca Juniors.