
Ídolo del Everton de los 80, donde es el arquero que más jugó en el club (298 partidos), con récord de imbatibilidad incluido. A inicios de 1992 se le presentó la gran oportunidad se su carrera: ser el arquero titular de Coquimbo Unido en la Copa Libertadores de 1992. Jorge Cortés no lo pensó dos veces y dejó su zona de confort en Viña del Mar para irse al puerto de Coquimbo.
Llegó a la Cuarta Región como uno de los líderes del equipo de José Sulantay, que tenía pesos pesados como Tanucci, Wiliams Alarcón, Corró, Orlando Mondaca, Rolando Rivera, entre otros. Conversaba a diario con el DT y con Juan Carreño sobre las aspiraciones del equipo en la Copa Libertadores. Fueron a hacer la pretemporada a Ecuador, con dos partidos ante el Barcelona, donde Cortés fue titular indiscutido.

Al regreso a Chile todo cambió. Vivía en lo que hoy sería un Airbnb durante un mes. Pasaban los días y los dirigentes no le entregaban otra vivienda definitiva esperando prorrogar la casa turística. Eso no iba a suceder y el día de abandonarla iba a encontrar a Cortés en Santiago para jugar ante Colo Colo. Por eso debía irse repentinamente a otra casa que le darían los dirigentes.
Jorge Cortés fue inscrito en la Copa Libertadores junto a Johnny Pérez y Rolando Rivera, pero antes del estreno copero se enteraría que el titular sería Pérez. Agarraría sus cosas y se iría rumbo a Viña del Mar a horas del debut con Colo Colo. ¿La razón? La casa que le Iban a dar en Coquimbo no cumplía con las condiciones mínimas. Dijo que iba a dejar a su esposa y volvería a Coquimbo. No lo dejaron volver.

A menos de un mes de llegar a Coquimbo, el arquero que siempre jugaba con buzo, se quedaría sin equipo, y el equipo pirata se quedaría con solo dos arqueros para jugar una fase de grupos de cinco equipos. “Conmigo no vuelve”, diría Sulantay, convencido que la partida del club tenía que ver con su nuevo rol de suplente y no con la comodidad de su familia.
Al mismo tiempo Colo Colo enfrentaba la Copa Chile, la Copa Libertadores e iría a Kobe para jugar la Recopa Sudamericana. Se las arreglaría con José Daniel Morón, Marcelo Ramírez y Rafael Contador, más el juvenil Alex Whiteley. Para el segundo semestre le quedaba el Torneo Nacional, la Copa Interamericana y la Supercopa. Mirko Jozic pediría un arquero experimentado en lugar de los jóvenes Contador y Whiteley. José Letelier, quien buscaba club, se iría a Huachipato.

Ahí se juntaron el hambre y las ganas de comer. Jorge Cortés, excapitán de Everton, buscaba dónde jugar, y Colo Colo buscaba un tercer arquero. Rápidamente arreglaron. Jorge Cortés se cortaría el pelo para no parecerse tanto a Marcelo Ramírez. No serviría de mucho.
Cortés pudo decir que fue campeón de la Interamericana ante el Puebla de México, aunque ni siquiera fue al banco en los partidos de ida y vuelta. Tampoco se entregaban nóminas de buena fe para esa Copa, a diferencia de la Supercopa, donde sí apareció con la camiseta 25. Tampoco fue al banco ni en Chile ni en Asunción, en los duelos ante Olimpia de Paraguay.

Hasta ahí, con una lesión al tobillo entre medio, había jugado cero minutos y cero citaciones, pero sí hacía noticias por su relación con Mirko Jozic, con quien entrenaba penales y tiros al arco. En una de esas prácticas el croata le hizo un golazo a Traga Traga, quien, tras aplaudirlo y halagarlo, gritó fuerte “Ustedes los serbios son grandes”. El DT se desencajó en pleno conflicto bélico de los Balcanes y le recriminó en tono serio: “Soy croata y no lo olvides jamás”.
Días después le tocó a Mirko y su venganza se la serviría fría. En otro de esos entrenamientos Jorge Cortés, poco motivado pese a que recibía un buen sueldo y todos los bonos por rendimiento, aunque no fuera ni a la banca, no le puso mucho empeño a los tiros del DT. “Demasiada plata para solo verla pasar”, le diría el croata. Estaban empatados.

Ya llegando a fin de año de 1992 vendría la chance de Jorge Cortés de, al menos, ir al banco. A mitad de noviembre José Daniel Morón se lesionaría hasta 1993 y dejaría de pelear el arco con Marcelo Ramírez. Traga Traga sería el segundo meta.
Eso hasta que el 12 de diciembre de 1992, en la misma fecha que Cobreloa saldría campeón, Jorge Cortés jugaría su único partido por los albos. Sería en un triunfo de 5-3 ante Unión Española en el estadio Nacional, donde el arquero encajaría tres tantos, pero saldría victorioso. Gracias a eso quedó con el 100% de rendimiento en su paso por Colo Colo, el “arquero perfecto”. Partiría a fines de 1992 y en el año 1993 jugaría en Palestino.

Fue en otro diciembre, pero de 2025, que el meta fallecería a los 60 años. Formado en el Enami de Con Con dejaría el récord de imbatibilidad de Everton con 988 minutos entre septiembre y diciembre de 1985. También su marca del 100% de rendimiento en Colo Colo, pero sobre todo su particular relación con Mirko Jozic. De seguro le hubiera gustado verlo en su viaje a Chile.
