Colo Colo – Racing 1991: Se hizo la luz y se armó el equipo campeón de la Libertadores

Mirko Jozic daba vueltas en círculo. Por más que pedía equipos brasileños para los amistosos de pretemporada 1991, la dirigencia de Colo Colo lo seguía poniendo a prueba ante rivales argentinos. Si antes había sido Independiente de Rivadavia y Newell’s Old Boys al otro lado de la Cordillera, ahora sería Racing de Avellaneda en el Monumental. La Academia sería la elegida para inaugurar las luces del recinto de Macul. Gracias a eso podría jugar toda la Copa Libertadores en su estadio, sin ir al Nacional en horarios nocturnos. En Ñuñoa se había gestado su eliminación de la Libertadores del 90 ante el Vasco Da Gama.

El temor de Mirko Jozic con los equipos argentinos era su excesivo jugo rudo. Ya tenía a Javier Margas lesionado para todo el inicio de la Copa, y tras el duelo ante los albicelestes quedarían en duda Raúl Ormeño, fracturado en la mandíbula por Rubén Paz, además de Marcelo Barticciotto y Gabriel Mendoza para el debut en la Copa ante Deportes Concepción.

120 millones de la época costaron las torres de iluminación.

La lesión de Margas, en cierta forma, le acomodaba el naipe al DT croata, quien pensaba a Raúl Ormeño y Sergio Verdirame en el equipo titular. En la cabeza del DT, el Coca Mendoza podría ser stopper, el Lalo Vilches volante de quite o stopper, mientras que el capitán Raúl Ormeño estaba pensado en la orilla derecha, simil de Jaime Pizarro por la izquierda, y también como único volante central. El talentoso zurdo Sergio Verdirame debía ser el 10 de Colo Colo, pero no tenía el esfuerzo físico que sí mostraba Rubén Espinoza, otrora defensor.

Las opciones que tenía Mirko Jozic para 1991. Sergio Verdirame era uno de los indiscutidos junto a Morón, Garrido, Vilches y Pizarro.

En ese duelo ante Racing de Avellaneda un sábado 16 de abril de 1991, y ante 62 mil personas, Colo Colo saltó a la cancha con Morón; Garrido; Ramírez, Vilches; Mendoza, Ormeño, Pizarro; Espinoza; Barticciotto, Dabrowski y Martínez. A ratos Mendoza fue a la línea de tres de atrás, Ormeño a la banda y Vilches como cabeza de mediocampo. Eso que aún faltaba Patricio Yáñez, quien se ponía a punto para la Copa tras su llegada desde la U.

Por Racing de Avellaneda, por su parte, aparecerían los mundialistas Néstor Fabbri y el uruguayo Rubén Paz. El arquero sería Carlos Roa, meta argentino en Francia 98. En la defensa estaba Jorge Federico Reinoso, en el medio Norberto Ortega Sánchez, luego jugador de Coquimbo Unido, y arriba el Turco Garcia, uno de los líderes de la Nueva Argentina que construía Alfio Basile tras la salida de Carlos Bilardo.

Carlos Roa y Néstor Fabbri ante Rubén Martínez. Dos jugadores de Racing con mucha historia en la Selección de Argentina.

En el equipo dirigido por el histórico Roberto Perfumo también sobresalían el Betito Luis Alberto Carranza, eterno anhelo de Universidad Católica y el mediocentro Hugo Leonardo Perico Pérez, mundialista en EEUU 94 y titular en la Copa América 1995. En el banco, el talentoso Henry Hoorman, quien estuvo en Chile siendo dirigido por Gerardo Pelusso en Deportes Iquique y O’Higgins de Rancagua. Como anécdota, los albos debieron cambiar su camiseta en el segundo tiempo por su parecido a la de Racing en la transmisión. En el primer tiempo se jugó de blanco y en el segundo de negro. Aún eran Puma y no Adidas.

La fiesta en el Monumental tuvo a Pilar Cox en la conducción, a Pachuco en el baile, a Sergio Livingstone, ex Racing, en los homenajes, y al periodista Danilo Díaz como protagonista debido a un proyectil que cayó sobre su cabeza luego del lanzamiento de bengalas. A los 25 minutos fue el Polaco Ricardo Dabrowski quien quedaría en la historia como el primer jugador en marcar en un Monumental con torres de iluminación, tal como lo había sido Barticciotto en 1989 en la inauguración definitiva de la cancha del David Arellano. El partido ante Racing también serviría para hacer el cambio de mando entre el saliente presidente Pedro Dragicevic y el entrante Eduardo Menichetti.

Ricardo Dabrowski quedó en la historia de Colo Colo al marcar el primer gol en el estadio con torres de iluminación.

Tras el triunfo 1-0 de los albos, Colo Colo seguiría jugando amistosos, ahora con equipo alternativo, en un cuadrangular en Rancagua ante O’Higgins, la Selección de Hungría y el Schinnik de Unión Soviética. Ahí destacaría Agustín Salvatierra, quien nunca pudo ser inscrito en la Copa Libertadores de 1991. ¿La razón de tantos amistosos? Recaudar para pagar las costosas torres, avaluadas en 120 millones de pesos de la época. En el pintado de los pilares había participado la vieja Garra Blanca. Iban ser ocho en lugar de las típicas cuatro.

Yáñez ante Jorge Remigio Pautasso en un amistoso que cautivó a Marcelo Bielsa.

Ese Colo Colo, que había impactado a Marcelo Bielsa en un amistoso en Argentina, y que sería invitado a presenciar el partido en el Monumental, ya comenzaba a perfilarse como candidato a la Copa Libertadores y se hablaba de «llegar a Tokyo a fin de año», algo que hasta hace poco solo parecía un sueño, pero que ahora tomaba forma jugando en el Monumental de noche, con un grupo accesible ante los ecuatorianos, con un plantel que ofrecía muchas alternativas y un DT exigente. Gracias a esas torres de iluminación, Colo Colo por fin vería la luz a nivel internacional.