Carlos Arias: El arquero que enviudó antes de jugar un Sub 20

La historia de Carlos Arias da para una película. Le pasó de todo antes de los 20 años, en información que es pública y que él utilizó como motivación para ser uno de los arqueros con mayor proyección de la década del 2000, pese a su baja estatura. Estuvo en el primer equipo de la UC, su club formador, además de participar en un Sudamericano y un Mundial Sub 20 en 2005, compartiendo cancha con Matías Fernández, Gonzalo Jara, Carlos Villanueva, Pedro Morales, Carlos Carmona. José Pedro Fuenzalida, Marcelo Díaz, entre otros. Hoy es Preparador de Arqueros de Universidad de Chile y es uno de los que más sufre con los vaivenes del equipo azul desde que se incorporó al staff del primer equipo con Cristián Relojito Romero a fines del 2021.

Carlos Arias Pérez fue uno de los tres arqueros chilenos en el Mundial Sub 20 de Holanda 2005. La disputa era tan estrecha que tanto él, como Carlos Shrek Espinoza y José Rosales, fueron titulares en al menos uno de los cuatro partidos que disputó el equipo de José Sulantay. La pelea venía desde el Sudamericano Sub 20 del verano, donde Arias se quedó con el puesto debido a la lesión del titular José Rosales ya estando en Colombia. El meta de O’Higgins tuvo que salir de la nómina y ser reemplazado por Espinoza. El Negro Sulantay no se hizo problemas y para el Mundial los llevó a los tres. Hoy todos se encuentran retirados hace ya varios años.

La noticia de la titularidad de Carlos Arias en el Sudamericano contrarrestaba con la pena de haber enviudado hace muy poco. Un año antes del torneo de Colombia, un 26 de enero de 2004, su pareja Karen había fallecido de un paro cardiaco tras un tratamiento de fuertes medicamentos originado por la extracción de un tumor y un posterior virus. El hijo de Carlos Andrés Arias, de nombre Carlos Martín Arias, quedó a cuidado de él y sus padres de lunes a viernes y al de sus suegros los fines de semana. Así Arias siguió con su carrera como juvenil de Universidad Católica que ya lo tenía en las selecciones menores de Chile. El hijo de Carlos Arias tenía la misma edad que uno de sus tíos. Su madre y su novia estaban embarazadas casi al mismo tiempo, por lo que a Arias le costó contarle a su progenitora que iba a ser padre siendo un niño. Arias conoció la paternidad cuando tenía 15 años y su novia solo 14. Ella falleció a los 16. Con solo 17 años el arquero ya era viudo.

Las penas de Arias no terminaron ni empezaron con la muerte de su pareja. Con edad de Sub 17 llegó a las inferiores de Unión Española. Ahí se hizo mejor amigo de Manuel Mondaca, el recordado arquero juvenil hispano que falleció durante un entrenamiento en octubre de 2003 debido a un paro cardiaco. Para esa fecha Arias ya estaba en la UC y justo ese fin de semana se iban a enfrentar. Había una cena apostada entre los mejores amigos. Una cena que nunca se pudo efectuar.

Antes de la muerte de Mondaca en 2003, Carlos Arias había zafado de la muerte en el año 2000 debido a una balacera afuera de su casa. “El baleo fue el 9 de septiembre del año 2000. Yo estaba cenando después de un entrenamiento y mis papás estaban en su pieza. Sentí un piedrazo en la puerta de la casa y salí a ver. La reja estaba abierta. La fui a cerrar, pasaron dos tipos y uno me insultó. El otro desapareció, pero volvió, ahí vi un chispazo y recibí cuatro perdigones en la cara y ocho en el pecho. Fue un asalto”, contaba Arias mientras disputaba el Sudamericano Sub 20 en Colombia.

En ese Sudamericano Arias fue titular indiscutido con solo 18 años. Al Mundial llegaría como primera opción, pero Sulantay decidió alternar. Arias vivió los siete goles a favor de Honduras y los 7 en contra de España. Ahí Sulantay comenzó la alternancia y él quedó marcado como uno de los culpables, debiendo incluso recurrir a ayuda sicológica.

En 2006 partió a préstamo a Curicó Unido, en 2007 volvió a la UC para ser alternativa de Buljubasich y Toselli, y en 2009 salió a jugar a Osorno por dos temporadas. A fines de 2010 optó por los estudios y entró becado a DUOC, donde además iba a jugar por su equipo en torneos universitarios. Sus condiciones estaban intactas y en 2012 lo reclutó La Serena para jugar en Primera División. Alargó su carrera en Melipilla 2013, San Antonio Unido 2013-2014 y otra vez Melipilla en la 2014-2015. Ahí, a los 28 años, optó otra vez por el retiro y los estudios gracias a una beca en la Universidad Andrés Bello. Hoy no solo es exfutbolista, sino que además Ingeniero Comercial y asesor inmobiliario, incluso de varios excompañeros y amigos del fútbol.

Tras alejarse del fútbol profesional decidió estar presente gracias a escuelas de arqueros. Creó “Locos por el Arco” junto a Marcelo Gaete, preparador de arqueros de Cobresal. Luego entró a las inferiores de la Universidad de Chile, pronto al primer equipo y hoy sale seguido en pantalla alegando cobros arbitrales, ganándose incluso expulsiones. Le tocó disfrutar el milagro azul ante La Calera en Rancagua en 2021, y en el 2022 sufre con la irregularidad de la U. Un sufrimiento más, un sufrimiento menos. Carlos Arias sabe perfectamente cuáles son las batallas que hay que dar. Ya se ha ganado una que otra tarjeta roja.

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