La Calera y otro enredo administrativo con la ANFP

Hay que dejar claro que Unión La Calera no está cometiendo ninguna irregularidad. Solo le sacó provecho a las reglas mal hechas desde la ANFP. Más despiertos que el resto, aprovecharon cada resquicio que deja la apertura del libro de pases para hacer un verdadero casting de extranjeros en las primeras fechas de la Segunda Rueda. Los cinco de la Primera, más Sebastián Sáez, el delantero que solo fue inscrito para la Copa Libertadores porque el reglamento chileno no deja tener más de cinco jugadores foráneos mayores de 21 años en el plantel.

La inscripción de Sáez ya estaba programada desde el primer duelo que estuviera dentro de la apertura del libro de pases. Iba a ocupar el lugar de Matías Laba, quien partiría a San Luis de Quillota tras la recuperación de Esteban Valencia. Eso sí, no contaban con una lesión de Gonzalo Castellani, el titular como volante central. Fue en el 4-1 en contra ante la U. El exBoca salió lesionado, pero no de gravedad. Se venía Colo Colo y el DT Paqui Meneghini no tenía un volante de contención listo para jugar, considerando la inminente partida de Laba.

La Calera actuó rápido y desinscribió a Castellani, quien ya no podría jugar en ningún otro equipo de Primera A por haber sido titular en gran parte de los partidos de los cementeros. Era clave en el esquema. Probablemente nunca quisieron desinscribirlo de forma definitiva. Ante Colo Colo puso de emergencia a Matías Laba, retrasando su partida a San Luis. No había otro en ese puesto.

Así, con Sáez por Castellani, los extranjeros serían el arquero Alexis Martín, el defensa Santiago García, el volante Matías Laba y los delanteros Sáez y Octavio Rivero. Ellos enfrentaron las fechas ante Colo Colo, Unión Española y Wanderers, antes del cierre del libro de pases. Ahí la idea sería mandar finalmente a Laba a Quillota y reinscribir a Gonzalo Castellani. Las reglas de la ANFP lo permitían. Mientras el libro estuviera abierto, cada equipo puede inscribir y desinscribir jugadores a su antojo, al más puro nivel de una Liga amateur mal organizada.

Poco antes del cierre del libro de pases se supo la real cuantía de las lesiones de Santiago García y Octavio Rivero. Mientras el primero no llegó a actuar nunca en la Segunda Rueda, el delantero uruguayo sí lo hizo. Ambos no podrán actuar hasta el 2022, por lo que La Calera volvió a inscribir a Castellani por el zaguero, con una lesión más corta que el delantero. El uruguayo Rivero, al tener una lesión de mínimo seis meses, podrá ser reemplazado fuera del plazo, por lo que La Calera está en busca de refuerzos, y no necesariamente un delantero.

Así, Laba nunca partió a San Luis de Quillota y Gonzalo Castellani fue inscrito y desinscrito en menos de un mes. Santiago García y Octavio Rivero ya no son parte del plantel, por lo que técnicamente no serán bajas, aunque probablemente los sigan nombrando en cada transmisión. El nuevo refuerzo podrá llegar al demostrar el tiempo de ausencia de Rivero. Si hubiera sido por García, no se lo hubieran permitido. Así funcionó todo. Todo muy de escritorio, de resquicios que permite la ANFP. Un pésimo antecedente para torneos posteriores en un fútbol chileno cada vez más manejado por representantes.

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