El “cuarto de hora” que lo llevó a jugar 31 minutos en el Olympique de Marsella

Corría 1998. En Chile se comenzaba a hablar del “9” del futuro. Era juvenil de Universidad de Chile y nacido en Temuco. ¿Su nombre? Rodrigo Sáez, el goleador de la Sub 17 de Héctor Pinto que se preparaba para el Sudamericano del verano del 99. Imposible no compararlo con Marcelo Salas. Argentina, por su parte, también tenía su “9” del futuro, el nuevo Batistuta. En su Sub 17, que también se preparaba para el torneo en Uruguay, un centrodelantero alto no paraba de hacer goles en cada partido que se ponía la albiceleste. Se llamaba Pablo Calandria, jugaba en Huracán.

Lo de Calandria era increíble. Hacía de uno, de dos, de tres, y hasta de cinco goles en los partidos y torneos amistosos que disputaba el equipo de Hugo Tocalli. En el plantel también estaban Germán Lux, Fabricio Coloccini, Óscar Ahumada, Leonardo Ponzio y los exfútbol chileno Nicolás Medina (O’Higgins), Sergio Marclay (Everton), Lisandro Sacripanti (Cobreloa) y Emmanuel Centurión (Universidad de Chile). Claro, eran casi niños, por lo que todos los flashes se iban con el que hacía los goles de todo tipo y colores. Recordado es un gol de taco a Bolivia en 1998. Pablo Calandria era la gran figura del plantel que dirigía quien luego sería DT de Colo Colo.

Finalmente Argentina perdería por primera vez con Uruguay dentro del proceso Pekerman como cabeza de los juveniles, y quedaría fuera del Mundial Sub 17 de Nueva Zelanda 1999. Aún así lo de Calandria había sido todo ganancia ya que River Plate seguía sus pasos por lo hecho desde la preparación en 1998. El equipo de Ramón Díaz le ofreció 850 mil dólares a Huracán, más el pase de Hernán Maisterra, con poca cabida en los Millonarios. Huracán no quiso. Claramente ya tenía una oferta superior en la mesa y decidió esperar. Pronto River Plate subiría la puja. Un millón de dólares por el juvenil. El pase parecía hecho. Hasta posó con la camiseta de River Plate.

El Globo finalmente rechazó la oferta y comenzó a usar de a poco al “pibe” de 17 años en el primer equipo. Así fue como un novel Pablo Calandria llegó a jugar seis partidos como profesional en la 1998-1999. A punto de cumplir 18 años firmaría en el Olympique de Marsella para la temporada 1999-2000 por 1,8 millones de dólares. La paciencia había rendido sus frutos. Llegaba al equipo de Dugarry, Ravanelli, De La Peña y Robert Pires, quien terminaría siendo vendido al Arsenal de Inglaterra pese a la nefasta temporada 1999-2000. También estaba Eduardo Berizzo, quien luego sería su DT en O’Higgins. Pablo Calandria, desde un segundo plano, solo sería testigo a distancia en la temporada donde zafaron del descenso por diferencia de goles con el Nancy.

Pablo Calandria, ahora seleccionado sub 20 argentino en la previa del Mundial de su país, asomaba para la 2000-2001 como una de las grandes promesas del fútbol trasandino. En el primer equipo del Olympique se encontraría también con el Rolfi Daniel Montenegro (ambos vendidos desde Huracán) y Lucas Bernardi. Además ahora estarían Bruno N’Gotty, William Gallas, Ibrahima Bakayoko, Florian Maurice y el gran George Weah, mejor jugador del mundo en el año 1995 y actual presidente de Liberia. Pese al mal año anterior, para la 2000 – 2001, con Calandria en el plantel, esperaban reverdecer laureles. El equipo era dirigido por Abel Braga.

El entrenador brasileño duró solo 16 fechas y jamás usó al joven delantero argentino, quien incluso tuvo unos meses durante el 2000 en Lens, donde tampoco sumó minutos. En ambos equipos era suplente de suplentes. Su presente iba a cambiar cuando arribaría el técnico español Javier Clemente a fines del 2000, seleccionador de su país en EEUU 1994 y Francia 1998. El idioma iba a ser el nexo para que Clemente y Calandria comenzaran a relacionarse. Prontamente avanzaría en la consideración. Sería el 26 de enero de 2001, por la fecha 24 de la 2000-2001, cuando le llegaría su hora en el duelo ante el Girondins de Dugarry, Pauleta y Marc Wilmots en la ciudad de Burdeos. El liberiano George Weah y Bakayoko serían bajas. Maurice y Coulibay serían los titulares. Calandria iría al banco de suplentes.

A los 59 minutos, con un 2-0 abajo, el español Javier Clemente haría ingresar en el equipo más popular de Francia al argentino que luego jugaría por Santiago Morning, Universidad Católica, Wanderers y O’Higgins. Calandria entraría a la cancha por Florian Maurice, el delantero galo que vivió el proceso a Francia 1998  y que incluso apareció en el álbum Panini y Salo, aunque luego no fuera nominado.

¿Cómo le iría a Calandria en su debut? Tres minutos después de su ingreso, el Girondins de Burdeos haría el 3-0 a los 62 minutos, sentenciando el partido durante todo el tiempo que el argentino estuvo en la cancha, y comenzando a sentenciar también los días del español Javier Clemente, quien luego solo duraría otras cinco fechas. En la jornada 30 asumiría el croata Tomislav Ivic, quien terminaría salvando al equipo del descenso en la fecha 34. Esta vez no sería por goles, sino que por tres puntos de diferencia sobre el Toulouse.

Esos 31 minutos serían los únicos de Pablo Calandria en la Liga de Francia. Para la 2001-2002 ya comenzaría su deambular por el fútbol español, donde jugaría en el Málaga, Leganés. Sporting Gijón, Herculés y Albacete. En 2008 volvería Argentina para defender a Gimnasia de Jujuy y Atlético Tucumán, lejos de los equipos grandes en los que sonaba 10 años atrás. El 2010 llegaría al Santiago Morning de Juan Antonio Pizzi y Chile aparecería para siempre en su vida. Hoy es el Gerente Deportivo de O’Higgins y hasta tiene un sándwich con su nombre en un local de la Sexta Región. Iba a ser el “Batistuta de Marsella” y terminó siendo el “Cracklandia” de churrasco, tocino, queso, huevo revuelto y mayonesa en El Bajón. A mucha honra.

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