El día que Olympique de Marsella miró hacia Colo Colo

En el año 2020, en una previa de un Superclásico entre Colo Colo y Universidad de Chile, Marcelo Barticciotto sorprendió emplazando a su compañero de panel Leonardo Adrián Rodríguez. “Leo me debe mucho dinero”, dijo al aire, dando inicio a una historia que los unió mucho antes de que los dos fueron protagonistas del fútbol chileno en la segunda mitad de la década de los 90. El primer nexo entre ambos fue el Olympique de Marsella, equipo francés que vuelve a tomar relevancia por la llegada de Alexis Sánchez.

Entre mayo y junio de 1991 Marcelo Barticciotto tenía la cabeza en muchos lados. Jugando por Colo Colo no dejaba de avanzar en la Copa Libertadores, lo que le abría el apetito para quedarse con el máximo torneo continental a nivel de clubes. Esa gran campaña le abrió otros dos flancos. Por un lado, era secreto a voces que Alfio Basile, DT de Argentina, lo seguía de cerca para sumarlo a su joven plantel que se preparaba para la Copa América de Chile. Por otro lado, grandes clubes de Europa sumaban a Barti a sus carpetas. Uno de ellos era el Olympique de Marsella del excéntrico empresario Bernard Tapié, obsesionado con llevar a los marselleses a ser el primer club francés campeón de Europa.

Finalmente Barti se quedó con la Copa Libertadores de 1991, pero no le alcanzó para ser incluido por Basile en la Argentina campeón de América. En su lugar fueron nominados otros delanteros jóvenes para estar por atrás de Claudio Caniggia y Gabriel Batistuta. Ahí aparecieron Diego Latorre, Claudio Turco García, Antonio Mohamed y el Mencho Ramón Ismael Medina Bello. La idea del Coco era un tridente con Latorre, Caniggia y Batistuta. Otro que iba a esperar en la banca era el Leo Rodríguez, de buena campaña en San Lorenzo en el primer semestre de 1991.

Mientras Argentina jugaba fase de grupos de Copa América, Marcelo Barticciotto viajaba a Francia para reunirse personalmente con Bernard Tapié. El paso de un delantero de Colo Colo, sin escalas de Chile a un gigante de Europa, estaba al caer. “Terminamos la Copa Libertadores (de 1991), viajé a Francia y me reuní con Bernard Tapié, en ese entonces presidente de Olympique de Marsella. Estuvimos en París y arreglé un precontrato de cuatro años”, reveló en 2020 Barticciotto en la mencionada entrevista en radio Cooperativa.

Lo paradójico es que casi al mismo tiempo en que Barticciotto firmaba un precontrato, con millonarias expectativas salariales, en Chile Leonardo Rodríguez le quitaba el puesto de creador de la Albiceleste a Diego Latorre. Desde que a Leo le dijeron “la conducción es tuya”, Rodríguez se empoderó y se convirtió en uno de los mejores jugadores del torneo. A diferencia del puntero Barticciotto, el Leo era un jugador de todo el frente de ataque. Aparecía por el medio, por las orillas, tenía remate de larga distancia y hasta cabezazo. Para Tapié estaba hecho para el moderno fútbol europeo. Frente a su TV en Marsella se lo imaginaba haciendo dupla con Jean Pierre Papin. Finalmente el Leo iba a ser el argentino elegido por sobre Barticciotto. “¿Qué pasó? Cuento corto, Leo la rompió en la Copa América y lo terminaron comprando a él”, recordó Barti en la entrevista radial.

Por su parte, Rodríguez corroboró la historia. “Barti la rompió en la Copa Libertadores y Tapié compraba los jugadores que le gustaban de Sudamérica. Por lo menos le gustamos a Bernard Tapié, que no es cualquier cosa”, agregó el Leo, quien pocos días después de la Copa América 1991 viajó a Francia para incorporarse al poderoso Marsella y sacarse una ya recordada foto con la camiseta Adidas/Panasonic, además de una bufanda del equipo francés. Esa es de las pocas fotos que hay del argentino con la camiseta del equipo marsellés. Tras jugar algunos amistosos, entre ellos la Copa Joan Gamper en Barcelona, el melenudo volante debió dejar el equipo por falta de cupos de extranjeros, probablemente lo mismo que le hubiera pasado a Barticciotto.

Con el brasileño Mozer, el ghanés Abedi Pelé, y los ingleses Chris Waddle y Trevor Steven, el Leo Rodríguez debió salir a préstamo al Toulon, lo mismo que el otro gran refuerzo de la temporada 1991-1992, el croata Alen Boksic. El que luego fue compañero de Marcelo Salas en la Lazio había llegado desde el Hadjuk Split de su país, pero por el mismo problema de cupos debió salir a préstamo al Cannes. La promesa era que tanto Rodríguez como Boksic volverían para la temporada 1992-1993.

Finalmente solo volvió el croata, justo en la temporada que Bernard Tapié cumplió su sueño y se quedó con la Copa de Campeones de Europa, en un plantel donde estaba Fabien Barthez, Jocelyn Angloma, Didier Deschamps, y el propio Boksic en delantera más el alemán Rudi Voeller. El argentino Rodríguez en la 91-92 fue gran figura en Toulon (27 partidos y 12 goles), lo que daba por hecho que volvería al Marsella, sin embargo lo que hizo fue llamar la atención del Calcio y para la 1992-1993 fue vendido al Atalanta de Italia en cerca de siete millones de dólares sin haber jugado nunca un partido oficial por el Olympique de Marsella.

Tras pasar por el Borussia Dortmund en la 1993-1994, y otra vez por el Atalanta en la 1994-1995, el Leo llegó al fútbol chileno para jugar por la Universidad de Chile. Ahí se encontraría por primera vez con Marcelo Barticciotto, el atacante del fútbol chileno al que le “arruinó” el contrato de su vida en 1991. “El Leo me debe mucha plata”, cuenta hasta hoy el Barti.


4 comentarios sobre «El día que Olympique de Marsella miró hacia Colo Colo»

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