El loco préstamo del cruzado Gerardo Reinoso para jugar dos partidos por Boca Juniors

Gerardo Manuel Reinoso fue el Mejor Jugador del torneo argentino de 1985. Fue nominado para una gira de Carlos Bilardo en el verano de 1986, pero cuenta la leyenda que su DT en Independiente, José Pato Pastoriza, no lo dejó ir. “A Bilardo lo van a echar, voy a asumir yo y quiero que seas mi seleccionado, no de él. Tú eres un jugador de Pastoriza, no de Bilardo”.

Finalmente Reinoso no fue a la Selección. Bilardo tuvo una buena gira, fue campeón del mundo y se quedó hasta el Mundial de Italia 90. Luego vendría Alfio Basile y lo de Pastoriza nunca se concretaría. Lo de Reinoso a la Albiceleste estaría cerca otra vez, ya jugando por Universidad Católica.

En 1988 César Luis Menotti se llevaría a La Vieja a River Plate para compartir mediocampo con Claudio Borghi, Omar Palma, Jorge Da Silva, entre otros. Muchas veces fue el conductor del equipo mandando a los otros creadores a jugar en posiciones periféricas. Tras eso, vendría el paso a Universidad Católica en 1989.

Ese año Gerardo Reinoso fue uno de los que más jugó en la UC con 30 partidos y 8 goles. Su ascendencia sobre el plantel fue tal, que para buscar el título de 1990 le trajeron a su compadre de Independiente: José Pelito Percudani, otro excampeón de la Intercontinental con El Rojo. En 1990 Reinoso hizo 17 goles en 28 partidos y Percudani anotó once veces en 20 encuentros. No alcanzó. El 91 sí debía ser el año, pero no contaban con el tricampeonato de Colo Colo. Como premio de consuelo para Reinoso, en 1991 se convirtió en el goleador de la Copa Chile obtenida por los cruzados. Considerable suma de 13 goles en un torneo corto.

Su nivel era tan alto que aparecieron las tentaciones. En mayo de 1991 vino el mismísimo Boca Juniors de Óscar Tabárez a buscarlo para jugar las finales del torneo ante el Newells’ Old Boys de Marcelo Bielsa. Reinoso miró para el lado, vio que se podía despreocupar unos días de la UC y partió hasta La Boca para calzarse la 11 xeneize en reemplazo de Diego Latorre. 

Gambetita y Batistuta estaban con la selección en la Copa América de Chile y La Vieja se convertía en la esperanza de los boquenses junto a otro refuerzo de dos partidos, el brasileño Gaúcho. Ñuls no tendría a Darío Franco y Fernando Gamboa, pero Marcelo Bielsa no aprovechó la oportunidad que daba la AFA para reforzarse con dos jugadores para jugar los partidos finales mientras la Selección ya estaba concentrada. El Loco confiaba más en su esquema que en las individualidades.

Y Reinoso fue figura, sobre todo en la revancha de La Bombonera. Berizzo había marcado el 1-0 de la ida en Rosario y en la vuelta la esperanza expiraba hasta que La Vieja llevó el partido a alargue con un gol en los 83 minutos. En los penales fue Claudio Rata Rodríguez, que al año siguiente jugaría en la U, el que falló en la tanda, y el yerro de Walter Pico decretó el título de los rosarinos.

Hace poco, en entrevista con Infobae, el propio Reinoso recordaba esa historia. “Cuando me enteré de que venía a disputar las finales me empezaron a temblar las patitas. Fue una experiencia hermosa y en otro equipo grande de Argentina. Poder rendir en Boca Juniors no era para nada fácil, porque llegaba para suplir a Batistuta y a Latorre. Tuve la suerte de convertir el gol en la revancha en La Bombonera faltando siete minutos para el final, y mandar la definición al alargue. Pero, finalmente, la suerte estuvo del lado rosarino. Luego, Boca Juniors me quiso comprar, ofertó 2 millones de dólares, pero la U. Católica no quiso venderme. Y volví a Chile”, recordaba.

En esa negociación entre Boca Juniors y Universidad Católica también entró la selección argentina que semanas más tarde sería campeón en la Copa América de Chile. Alfio Basile le sacaba a Batistuta y Latorre a los xeneizes, pero liberaba a Reinoso, quien en una primera instancia iba a ser nominado a la Copa. “Después que Pastoriza no me dejó ir en 1986, un tiempo más tarde fui nuevamente citado por Alfio Basile para disputar la Copa América 91 en Chile, pero al final subieron a otro delantero y me bajaron”, contaba. Ese delantero era un joven Antonio Mohamed, quien llegaría como refuerzo a Boca para el segundo semestre tras la ida de Reinoso. Todo se mezclaba.

Tras ese intenso affaire con Boca, La Vieja volvió a Católica, pero el fútbol argentino lo tentaba. Jugó la Copa Libertadores de 1992 con la UC, pero a mitad de año decidió firmar por Independiente tras quedar eliminados con América de Cali. También se iría José Guillermo del Solar a Tenerife. Su primer amor le hacía un guiño y la Vieja no lo dudaba. 

En 1993 , tras solo seis meses, regresó a la precordillera, esta vez para jugar la Copa Libertadores más importante en la historia de los cruzados. Reinoso otra vez se calzó la 10 y armó una dupla letal con Lunari en la creación y con Almada en la ofensiva. El trío de argentinos llevó a la UC hasta la final. Esta vez tendría una revancha ante América de Cali en Colombia y llevaría a la UC a la final. Tras la derrota en la final con São Paulo otra vez dejaría a los cruzados tras la Copa y a mitad de año. Ahora no para irse a un grande de Argentina, pero sí para probar suerte en el Correcaminos de México.

La Vieja volvería a Chile para jugar en Wanderers en 1996, Palestino en 1997 y Unión Española en 1999, pero cada vez que puede se pone la cruzada de Universidad Católica para homenajearla. Solo Independiente le pelea ese cariño, pese a haber sido importante en River Plate y Boca Juniors, al menos en dos partidos.