Corre Corre y “Les Galactiques” de Puerto Montt en 2001

El fútbol chileno tuvo en 2001 a un nuevo actor relevante. No era el exseleccionado brasileño Celio Silva, ni el exseleccionado argentino Fernando Gamboa, ni el exseleccionado uruguayo Jorge Gonçalves. Se trataba de la marca deportiva Corre Corre, quien a través del empresario chileno-español-italiano Miguel Ángel Gnecco había desembarcado en tierras nacionales para vestir a Concepción, Rangers, La Serena, Puerto Montt, Wanderers, Fernández Vial y Antofagasta. La promesa además era hacerse cargo de la presidencia de Puerto Montt, gracias a algunos gestiones hechas por el senador Rodolfo Stange y el alcalde Rabindranath Quinteros.

Al poco tiempo las promesas se quedaron solo en promesas. Muchos equipos denunciaron que las platas y las indumentarias jamás llegaban desde España. Concepción y Rangers fueron los primeros en poner el grito en el cielo y demandar. El resto seguía esperando que Gnecco cumpliera la palabra, aunque él avisaba que no estaba en condiciones de viajar a Chile debido a una diabetes. Desde España, el empresario que se había ido a Europa en 1980 desde Viña del Mar, seguía moviendo hilos.

A Fernando Vergara lo hizo desistir de una oferta de Unión Española para firmarlo en Puerto Montt. Lo dejó pagando, y cuando el delantero quiso volver a negociar con los hispanos, el presidente Jesús Goya dejó la institución. Vergara se quedó sin jugar todo ese semestre tras la salida de Universitario. También trató de llevar a Roberto Tomatín Rojas y Francis Ferrero al Valladolid de España, pero los jugadores regresaron al país alegando un engaño del empresario. A Tomatín y Ferrero los había sacado de Puerto Montt. Al fracasar los traspasos, ambos no pudieron volver a jugar en los salmoneros. El arquero se quedó sin equipo para el resto del año y el delantero debió irse al Italchacao de Venezuela, equipo desde el que llegaría su reemplazante: Richard Zambrano.


La llegada del exdelantero de la U, Colo Colo y la selección chilena era parte del último plan del endeudado Puerto Montt para salvarse del descenso. Gran parte de la campaña la habían hecho Óscar Gualdoni, Jorge Gómez, Sandro Velasco, Carlos Fuentes, Juan José Ribera, Juan Quiroga, Eric Lecaros, Francis Ferrero y Luis Mena, en la única temporada que estuvo fuera de Colo Colo. El DT hasta ahí era Vladimir Bigorra, sin embargo los dirigentes que estaban en el Sur decidieron sacarlo, pese a que Gnecco se negaba desde España. Por el Flaco Bigorra llegaría el DT Fernando Nano Díaz, quien venía de dirigir en Ecuador y de trabajar con Pellegrini. Sería la primera piedra para los galácticos sureños.

En el arco repatriaron a Nelson Tapia, sin espacio en Vélez Sarsfield. El patrón de la defensa sería Agustín Salvatierra, excapitán de Palestino, desde donde llegó a la selección chilena en 1996, y desde donde había saltado al fútbol mexicano. Volvía a Chile desde Zacatecas. El nuevo conductor elegido era Esteban Valencia. El Huevito, figura en la U desde 1994, había tenido un regular paso por Colón de Santa Fe  y seguía alternando en la selección hasta el periodo de Pedro García. Arriba, el ya mencionado Richard Zambrano. También arribaría el uruguayo Víctor Fabián Pacheco. Le ganarían 3-2 a Colo Colo a estadio lleno en el debut de Fernando Díaz. Una fiesta y la ilusión de salvarse de la B. Eso que aún no estaba Esteban Valencia. Y tampoco Gnecco, con quien habían cortado relaciones. La camiseta ahora era marca Uhlsport.

La campaña no mejoró y el factor dinero siguió marcando el año para los portomontinos. Fernando Díaz y Nelson Tapia fueron los primeros en bajarse del barco, acusando críticas desmesuradas de la dirigencia. Luego lo haría Esteban Valencia. El sueño de los galácticos salmoneros había durado poco. Al Nano lo Sergio Nichiporuk, mientras que Gualdoni volvería al arco tras la partida de Simpson. Juveniles y quienes llevaron el peso de la campaña terminaron defendiendo al club que finalmente se fue a la B. Gnecco ya había desisitido de llegar a Puerto Montt, pero ahora le sumaría sus intenciones de alejarse del mundo del fútbol porque “era una actividad que desprestigiaba” a las personas. Él había dejado sin club a tres jugadores, había entregado solo el 65% de las indumentarias prometidas y dejó una deuda gigantesca en varios clubes chilenos que recurrieron a préstamos para tapar las platas que no llegaban desde Corre Corre.

La buena ese 2001 fue que Wanderers fue campeón auspiciado por Corre Corre hasta mitad de año. Los caturros aprovecharon las desaveniencias con la marca de Gnecco para finiquitarlos y lanzar una en homenaje a los Panzers con la firma Wanderers Sport. Algunos equipos siguieron con la indumentaria deportiva un tiempo más, creyendo en nuevas promesas de Gnecco. Corre Corre desaparecería prontamente, pero se convertiría en “de culto” para los coleccionistas. La marca que no alcanzó a vestir a Los Galácticos de Puerto Montt ni al histórico Wanderers campeón.

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