Ronaldinho quiso ir a Calama, pero no pudo: Cuando Claudio Borghi pudo, pero no quiso

El miércoles 1 de junio el estadio Zorros del Desierto de Calama iba a tener uno de los partidos más atractivos de su historia. El astro brasileño Ronaldinho, además de Marcelo Salas, Claudio Bravo, Arturo Vidal, Gary Medel, Jorge Valdivia, entre otros, por fin iban a reinaugurar oficialmente el recinto donde ya se juega desde 2015 y que incluso recibió el partido ante Argentina por las Eliminatorias a Qatar 2022. La información oficial es que el avance del Covid en la Región, sumado a las restricciones de aforo, no iban a permitir tener una fiesta como correspondía. Ronaldinho se quedó con las ganas de conocer de Calama.

El que sí la conoció, pero no aguantó ni siquiera un día en la ciudad fue Claudio Daniel Borghi, quien en 1991 iba a ser una de las contrataciones estrellas de Cobreloa y también del fútbol chileno. Los loínos, de gran década de los 80, habían perdido terreno en 1989 y 1990 a manos de Colo Colo. Por eso, en 1991 irían por todo para evitar el tricampeonato de Colo Colo. Para ello, en un agitado comité, el Presidente de la Comisión de Fútbol de ese entonces, Gerardo Mella, decidió que había que ir por el Bichi, campeón del mundo en México 86, igual como antes habían logrado el concurso del uruguayo Ladislao Marzukewicz, del argentino Marcelo Trobbiani y del paraguayo Adolfino Cañete, todos mundialistas con sus selecciones. Justamente para reemplazar al paraguayo, y también al argentino Gustavo Reinoso, hermano de Gerardo, es que la directiva de Cobreloa saldría en busca de un conductor.

Un caluroso medidodía de verano de 1991 Claudio Borghi aterrizó en Calama. El volante venía de seis buenos meses en Unión de Santa Fe, equipo al que había llegado en agosto de 1990 después de siete partidos y un gol con la camiseta de Independiente. En Santa Fe tuvo uno de los mejores rendimientos de su carrera en solo 12 partidos. Volvía a aparecer el jugador que había sido figura en Argentinos Juniors, que había llegado al poderoso Milan, y que luego se había paseado por Como de Italia, el Neuchatel de Suiza, River Plate y Flamengo. Tras doce partidos y un gol en Unión de Santa Fe estaba de vuelta para negociar de nuevo otro gran contrato. Cobreloa podía dárselo, y para eso subió a los 2400 metros de Calama.

31 años después aún se cuenta la historia como que Claudio Borghi encontró fea la ciudad y arrancó, lo que, tal Yerko Puchento, le sigue trayendo problemas con algunos habitantes de Calama. Su versión la contó hace unos años atrás en el libro “Datos Naranjas” de Paulo Flores. “Borghi aceptó visitar Calama acompañado de su esposa Mariana, entusiasmado con conocer Chuquicamata. El Bichi llegó un miércoles al mediodía, del resto prefiere no acordarse”, narra la publicación. El resto lo aporta el excampeón del mundo en México 86, solo cinco años antes de llegar a Calama como figura. “Nos trataron muy bien, pero me sentí muy mal. Fue una cuestión de salud. Me mareé mucho, vomité el día entero. Fue horrible y eso influyó absolutamente en mi decisión. Mi hija mayor tenía dos años y pensé que se iba a enfermar”, recordó en el libro.

Claro, los que vieron a Borghi ese miércoles de enero de 1991 en Calama se entusiasmaron, pero luego no lo vieron más. Quedó como que abandonó la ciudad. El enojo fue mayor, cuando tras una gran campaña durante todo 1991 en Huracán, llegó como refuerzo estrella a la capital para defender a Colo Colo. Es sabido la rivalidad Calama-Santiago y Cobreloa-Colo Colo. El Bichi debió sufrir muchos años por su supuesto desprecio a la ciudad. “Quedé marcado como que no me gustó la ciudad, que no me gustó Calama, pero eso no fue así”, recordaría el Bichi. Finalmente Borghi volvería Argentina y tomaría la oferta de Huracán. Ahí jugó 22 partidos e hizo un gol. Según él, ese año 1991 en Parque Patricios, fue de lo mejor de su carrera. “En ningún otro club disfruté tanto como en Huracán”, llegó a declarar quien, pese a estar identificado con Argentinos Juniors, es fanático de Racing de Avellaneda, pero que jugó y dirigió a su archirrival Independiente.

Cobreloa finalmente contrataría al Mago Sergio Merlini, ex Independiente, O’Higgins y Unión Española, además del Fantasma Figueroa en lugar de Adrián Czornomaz, pero ese año 1991 el equipo volvería a ser irregular. Ya en 1992 tocarían el cielo de la mano de José Sulantay, pero sin haber podido evitar el tricampeonato de Colo Colo. El pasar de Borghi es más conocido. En 1992 llegó a Colo Colo, en 1993 volvió a Platense, en 1994 al Correcaminos de México, en 1995 O’Higgins, en 1996 Audax Italiano y en 1998 Wanderers tras un año de inactividad. Como DT, los audinos, Colo Colo y la Selección Chilena, donde tuvo que volver a dar explicaciones de lo ocurrido en 1991 tras una concentración de la Roja en Calama. “La verdad, no estaba muy bien físicamente y la altura me afecta un poco. Si me quedaba, literalmente iba a venir a robar. No llegué porque no me haya gustado la ciudad», explicó el entrenador antes de viajar a jugar con Bolivia en 2012 rumbo al Mundial de Brasil 2014.

Desde que Claudio Borghi es comentarista, poco y nada le ha tocado ir a Calama. Cobreloa ya lleva siete años en Primera B, casi las mismas que él se retiró como DT tras su paso en 2016 en Liga de Quito. Quizá le tocaba el partido de las estrellas con Ronaldinho, Vidal y Salas. El Covid quiso otra cosa y puede que el Bichi se haya salvado de varios insultos de los calameños que aún no perdonan.

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