El Cracklos Crackmona del 2010

Por allá por el 2010, y hasta el día de hoy, a un amigo apodábamos como el Carlitos Carmona. Era el socio de todos. Siempre al auxilio del que necesitaba una ayudita. Es que por allá por el proceso de Marcelo Bielsa en la Roja el volante coquimbano era pieza destacada. Ustedes son muy jóvenes, pero fue elegido el mejor jugador chileno en el Mundial de Sudáfrica 2010, en un equipo donde Arturo Vidal aún no era lo que finalmente terminó siendo, Alexis no pudo explotar, Humberto Suazo llegó entre algodones, a Valdivia lo hacían jugar de nueve y muchos otros aún no llegaban a su peak. Para muchos el peak de Carmona sí fue en ese Mundial. Se esforzaba por él y por todos sus compañeros.

Por eso sorprendió tanto que cuando asumió Claudio Borghi, y sin conocerlo personalmente, haya dicho en su primera conferencia de prensa que su selección comenzaría con Gary Medel y Arturo Vidal como volantes centrales en desmedro de Carmona. Al Pitbull lo sacaba de la defensa, mientras que al King lo centralizaba luego de ser lateral izquierdo con Bielsa,  o carrilero por cualquiera de las bandas. Carmona, silencioso como en la cancha, no chistó mucho. Inexplicablemente pasó de ser el mejor en un Mundial a ser solo alternativa en la nueva Roja rumbo a Brasil 2014 a cargo de Claudio Borghi.  Luego el Bautizazo lo alejaría aún más. Había que esperar que llegara Jorge Sampaoli, el nuevo Marcelo Bielsa, para que Carmona regresara a la selección chilena. Otra vez tendría protagonismo, aunque nunca tanto como con el Loco.

Con Bielsa, en 2008, Carlos Carmona pasó de ser un jugador regular del medio local con O’Higgins a convertirse en un indiscutido de la Roja y exportable al fútbol italiano. Justamente cuando Jorge Sampaoli dirigía a los rancagüinos fue que Bielsa lo llamó a la Roja junto a sus compañeros José Pedro Fuenzalida y Jean Beausejour, otro que cambiaría de estatus con el DT rosarino. Carmona, volante de corte desde sus inicios en Coquimbo Unido, había sido de los más jóvenes en el Mundial Sub 20 de Holanda 2005, y capitán en el de Canadá 2007 por sobre Vidal, Medel, Isla, Sánchez entre otros. Claro, José Sulantay también lo sacaba del medio en desmedro de Medel y Vidal y lo usaba como lateral volante izquierdo. Para él no había problemas. Siempre cumplía.

En 2010 sumaría su tercer mundial, esta vez el primero adulto. Si bien en el proceso muchas veces ocupó las bandas, como contra Argentina, donde el volante central era Marco Estrada, ya para Sudáfrica sería el émbolo del equipo, situado en el círculo central y corriendo para donde hubiera que correr. Su rendimiento fue notable. Fue de los que más regó lágrimas tras la derrota con Brasil. Iba por su revancha. En el 2014 sumaría su cuarto Mundial. Así, calladito como lo ven. El 2015 se perdería a última hora la Copa América de Chile, dejándole su camiseta a Francisco Gato Silva. En 2016 tampoco estaría en el bicampeonato en EEUU. Se convertiría en histórico de la Roja y parte de la Generación Dorada sin levantar una Copa. No sé si habrá alguien que discuta esa inclusión en ese chilensis “Salón de la Fama”.

Para muchos se adelantó en cambiar el Calcio por la MLS. Contra todas críticas se convirtió en uno de los mejores jugadores de la por ese entonces liga estadounidense llena de figuras. Él destacaba en el Atlanta del Tata Martino. Lo quisieron de vuelta en Europa, preguntaron por él desde Argentina, pero fue Colo Colo quien, con una fuerte suma de dinero, logró repatriarlo. Otra vez se escuchó  la crítica de que se había apresurado. En su primera etapa en los albos fue clave, pero luego las lesiones y las irrupciones de nuevos jugadores lo dejaron en segundo plano. Tal como Edson Puch en 2022, en el 2021 Carmona decidió regresar a su natal Coquimbo a terminar su carrera. Logró el ascenso y quería jugar con ellos en Primera, pero las lesiones le dijeron basta.

Con la misma edad que gran parte de los jugadores de la Generación Dorada que sigue remándola en la Roja, se retira del fútbol silenciosamente a los 34 años. Ojalá en un tiempo más no haya que explicarle al resto de los amigos el apodo de “Carlos Carmona” que le tenemos a uno de ellos. Para una generación completa seguirá siendo el socio de todos. El que en Clasificatorias y un Mundial corría por él y por todos sus compañeros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *