Cuando Messi enfrentó a la zurda mágica del Sur del Mundo

Treinta y cuatro años cumple hoy Lionel Messi. Treinta y seis tenía Marcelo Salas cuando lo enfrentó un 28 de julio de 2011 en el Estadio Nacional. El Matador, ya retirado y por esos años productor de eventos, citó a gran parte de los mejores jugadores del continente para reunir dinero para la Unicef y la Cruz Roja en favor de los damnificados del sur de Chile por el terremoto de febrero de 2010 y el Terremoto Blanco de Lonquimay en ese mismo mes de julio.

Salas, ayudado por el reciente término de la Copa América 2011 disputada en Argentina, pudo traer a Diego Lugano, Walter Gargano y Álvaro Tata González de Uruguay; a Lionel Messi, Ezequiel Lavezzi, Diego y Gabriel Milito de Argentina; a Radamel Falcao García y John Viafara de Colombia y a Lucio de Brasil. Además llegaron Cafú, Emerson, Roberto Abboindanzieri, Martín Palermo, el Burrito Martínez, Emiliano Papa y el arquero Mauro Astrada. Por si fuera poco, Ariel Ortega y Edgard Davids también dijeron presente.

Lo de Messi en Chile fue una locura mediática. Era la segunda  vez que el astro argentino pisaría la cancha del Estadio Nacional. La primera había sido en el 1-0 de octubre de 2008 con gol de Orellana. Un centenar de medios, chilenos y argentinos, cubrirían la estadía de dos días del que era en ese entonces el Mejor Jugador del Mundo. El Hotel Monticello lo recibió. Hasta allá llegaron y buses y buses con prensa. El 10 daría una conferencia a su llegada al país. Todos tenían preparada su pregunta al Mejor de Todos.

Instalados en el Hotel, Lugano, Falcao, Ortega y Davids se paseaban por los salones. Había que entrevistarlos, pero con un ojo en la llegada de Lío desde Argentina. Pasaron las horas y los uruguayos, recientes campeones de América, ya eran amigos de la prensa. Eso, hasta que cerca de la medianoche apareció Messi. Se sentó cansado y solo respondió dos preguntas. Una de un medio argentino y otra de un chileno. Los otros 98 medios a remar con lo que había. Iba a ser la única oportunidad de hacerle una pregunta al astro del Barcelona.

Al día siguiente Messi desembarcó en el Nacional. Pintaba para estadio lleno, pero no llegaron ni 15 mil personas. El organizador Marcelo Salas culpaba al frío y a la triste eliminación de Chile en la Copa América. Por su equipo estaban Pablo Contreras, Arturo Vidal y Esteban Paredes, parte de ese desastre ante Venezuela. El estadio se veía vacío. El Matador no ocultaba su decepción por la falta de público. Junto a “M11 Salas Producciones” había hecho su despedida en 2009 a estadio lleno.

Los equipos se llamaron Amigos de Salas y Amigos de Messi. Todos amigos de la zurda. Por el equipo del chileno jugaron Peric; Contreras, Jorge Vargas, Riffo y Papa; Vidal, Gargano, Davids; Ortega; Falcao y Salas. Luego ingresarían Esteban Paredes, Diego Rivarola y Alejandro Marquez y el arquero Juan Martínez, por ese entonces en el Unión Temuco del Matador. Al equipo lo dirigió Eduardo Berizzo.

Por el lado de Messi, con Dunga como entrenador, salieron Abbondanzieri; Cafú, Lucio, Lugano y Milito; Alvaro González, Viáfara; Messi; Lavezzi, Milito y Martínez. Más tarde entrarían Martín Palermo, Wellington Paulista, Emerson, Mauricio Aros y Atrada.

Lo de Cafú, retirado más de un año antes, era una locura. Con 41 años desbordó a Emiliano Papa toda la noche. Lo de Davids también asombraba. Un año después volvería a Chile y “se ofrecería” a jugar por Colo Colo. Ortega y Palermo seguían siendo cracks. Todos actores secundarios de la figura del partido junto a Cafú, obviamente Lionel Messi.

El zurdo argentino hizo dos goles para el 7-2 de sus amigos sobre los de Salas. También convirtieron Diego Milito, Ezequiel Lavezzi, Juan Manuel Martínez, Álvaro González y un autogol de Papa, mientras que Esteban Paredes haría los dos goles para los Amigos de Salas. Habría que ver qué tan amigos eran.

El susto de la noche fue el choque de Lucio con Arturo Vidal, recientemente vendido a la Juventus de Turín. Fue solo eso, un susto. Salió de la cancha y fue atendido rápidamente. En el camarín, además de tratamiento, recibiría los consejos de Salas y Davids para jugar en la Vecchia Signora.

El duelo tuvo la salida de Lionel Messi a cinco minutos del final. El argentino había venido en sus vacaciones a ayudar a los damnificados del Sur de Chile, la tierra que vio nacer al Matador. Quizá también una vuelta de mano por el legado del Matador, el zurdo chileno admirado en Argentina a fines de los 90.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *