Brasil, te odio

Contando solo desde Francia 98, cada vez que Brasil se nos ha puesto en el camino después de la fase de grupos nos hemos ido para la casa…y llorando. Ya sea por goleadas en contra o por partidos extremadamente cerrados, donde los brasileños han terminado rezando y apelando a un milagro.

Pasó en 1998, donde un penal cobrado a Ronald Fuentes ante Italia y un gol en los descuentos de Austria mandó a Chile al segundo lugar y lo privó del primero para jugar ante Noruega.. Se llegó a octavos de final de un Mundial sin Moisés Villarroel, Nelson Parraguez y Francisco Rojas. Nelson Acosta echó mano a lo que tenía y puso al volante Fernando Cornejo de lateral y al central Miguel Ramírez de contención. Al Murci lo reemplazó por el casi debutante Mauricio Aros. En el segundo tiempo entraría Luis Musrri y Marcelo Vega, haciéndolos a ambos debutar en Francia 1998. Ni Manuel Neira ni Rodrigo Barrera verían acción en todo el torneo. Sería 4-1 para Brasil. César Sampaio haría dos goles. No sabia ni cómo celebrar. No hacía goles.

En la Copa América de 2007 otra vez nos agarrarían inmediatamente después de fase de grupos, esta vez en cuartos de final. Humberto Suazo haría un gol que debería haber valido por seis, pero que solo se marcó como uno. Fue 6-1 en contra. En la fase de grupos ya nos habían hecho un 3-0.

En Sudáfrica 2010 la diferencia de gol nos costó caro con España, a la postre Campeón del Mundo. Otra vez a octavos con Brasil. Sería 3-0 en contra, y crecería la maldición brasileña. Maldición que se repetiría en Brasil 2014, cuando Holanda nos mandó al segundo lugar del grupo con España y Australia y forzó el enfrentamiento con Brasil en la ronda de los 16 mejores. Fue 1-1 en los 90 minutos y 0-0 en los 30 de adición. Un palo de Pinilla en el 119 pudo cambiar todo. Finalmente fue penales y nuevo triunfo brasileño en su tierra. Nuestra bestia negra.

Al revés, las veces que nos ha ido bien ha sido sin Brasil en el camino post fase de grupos. En la Copa América Paraguay 1999, donde el camino fue Colombia, Uruguay y México para llegar al cuarto lugar. O en Chile 2015, donde hubo que ganarle a Uruguay, Perú y Argentina para ser campeón. Tampoco en EEUU 2016, donde la ruta fue México, Colombia y Argentina para lograr un bicampeonato. En Brasil 2019 el periplo fue Colombia, Perú y Argentina para escalar hasta la cuarta posición.

¿Y en 2021? Pudo haber sido mejor, pero todo indica, si Uruguay rescata puntos ante Paraguay, que el cuarto lugar del Grupo A es nuestro designio. Ahí nos tocará el Brasil de Neymar, los Gabriel y otros tantos cracks más. ¿Rompemos la maldición? En la final iban a aparecer igual. Quizá sea el momento para el cambio de chip definitivo y romper el maleficio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *