Terremoto en Punitaqui: El día que la U revolucionó Ovalle

Eran las 10:03 de la noche de un martes 14 de octubre de 1997. En Santiago un temblor sacudía la capital. Era horario prime en TV y programas como Plaza Italia de Marcelo Comparini estaban en vivo. Los noticieros acababan de terminar. En épocas donde la comunicación corría más lenta, nos demoramos en saber que el epicentro había sido en Punitaqui y la ciudad había quedado en el suelo debido al remezón de 7,1 grados. Ocho muertos cobró la tragedia, al menos 5 mil viviendas fueron destruidas y alrededor de 15.700 resultaron dañadas. El fútbol, como siempre, iba a salir en ayuda de los afectados.

En 1997 Deportes Ovalle, el equipo más damnificado con futbolistas y parientes como damnificados, jugaba en Segunda División capitaneado por Eduardo Mocho Gómez. En ese equipo también estaban figuras como el paraguayo Ceferino Villagra, Ricardo Farías, el exU Claudio Villán u Omar Gómez, hermano de Eduardo. Por su parte, La Serena y Coquimbo, los otros equipos de la Cuarta Región, competían en la máxima categoría.

Coincidentemente, los siguientes dos fines de semana post terremoto la Cuarta Región recibía a los dos grandes de la capital. El sábado 18 de octubre, cuatro días post terremoto, Colo Colo fue hasta La Serena para enfrentar al equipo de Roberto Cerino y Juan Carlos Muñoz, el Hijo del Viento. Los granates vencerían 4-1.  Siete días más tarde sería la U de Roberto Hernández la que iría hasta el Norte para jugar la noche del sábado 25 de octubre ante Coquimbo Unido en el Sánchez Rumoroso.

Ovalle, por su parte, suspendió temporalmente su participación en el Torneo de la Primera B para priorizar los trabajos de emergencia de las autoridades de la Zona. Aún así, con la ciudad aún en el suelo, el domingo 26 de octubre se abrió el estadio Municipal para un amistoso ante la Universidad de Chile. Con mucha gente en cancha, en la escalera y en los alrededores del estadio Municipal de Ovalle, se vivió una verdadera fiesta de esperanza, cuando aún algunas familias presentes lloraban a sus muertos.

Por aquellos años el viejo estadio tenía capacidad para 8000 personas. Para muchos ese día se llegó a los 10.000, pese a que las réplicas se seguían sintiendo. Dos días antes un fuerte remezón volvió a sacudir la Zona, cuando la U ya estaba concentrada en Coquimbo para enfrentar al Pirata el día siguiente.

Y sí, porque la U había llegado un viernes a Coquimbo, el sábado había caído 1-0 con los locales y un día después, con los mismos jugadores, se presentaba en Ovalle para jugar la Copa de la Solidaridad, uno de los partidos más emotivos en la historia del fútbol chileno.

Sería 2-1 para los azules con goles de Pedro Heidi González y el fallecido Juan Carlos Ibáñez. Para los locales descontaría el paraguayo Villagra de penal, pero el resultado daría lo mismo. El minuto de silencio paró los pelos y la gente se distrajo por algunas horas de la tragedia viendo a jugadores que por años solo podía hacerlo por TV.  En 1989, cuando la U estuvo en Segunda División, el torneo estuvo dividido en zonas. La U fue al Sur y Palestino al Norte. Los ovallinos no pudieron recibir a los azules.

La recaudación completa del partido que fue televisado para todo Chile por TVN fue para los damnificados. Además, se recibió ayuda de donaciones y se mostró el desastre a todo Chile. El partido se jugaba mientras muchas casas seguían en el suelo. 

Ovalle, pese a todo, ese año mantendría la categoría. Más tarde, un 9 de agosto del año 2000, en la previa de los JJOO de Sidney, el viejo estadio sería testigo de un duelo Sub 23 entre Chile y el Brasil de Ronaldinho, el otro encuentro que amaga el récord de público. Ahí sí se controlaron oficialmente 10.000 espectadores, en un estadio de 8.000, pero que contó con galerías mecánicas. Ese día se presentaba una remodelación del recinto.

Tras su cierre en 2009, en 2017 se entregó un nuevo estadio con capacidad para poco más de 5,000 espectadores. El Viejo recinto se había llevado entre sus dos grandes recuerdos una fiesta de fútbol ante Brasil, y el de la solidaridad con los locales y Universidad de Chile. Dos hitos que en Ovalle aún recuerdan.