
Fue Marcelo Vega el que se llevó todas las luces tras la final de la Copa Chile 1992. Esa vez ganó Unión Española 3-1 a Colo Colo, con tres goles del Toby. De lo que pocos se acuerdan es que el tanto albo fue propiciado por Carlos Gustavo de Luca, en un un balón que empujaría a puerta Juan Carlos González. Para las estadísticas el gol sí fue para el delantero que había llegado en 1987 a Wanderers, y había pasado por Cobreloa, La Serena y O’Higgins, club al que debía volver al día siguiente.
Aquella final de Copa Chile entre albos e hispanos fue un 18 de junio de 1992, y el contrato del calvo delantero con los albos terminaba un día antes. “Un día más, un día menos…”, dijeron los dirigentes que por esos años habían negociado por Gabriel Mendoza, Reinaldo Hoffman, Malcolm Moyano, Guillermo Carreño, entre otros.

¿Qué decía el contrato de Carlos Gustavo de Luca entre O`Higgins y Colo Colo? Decía que el delantero podía jugar durante el primer semestre de 1992 por el Cacique sin ninguna opción de compra. Esa había sido la condición que había puesto el DT celeste Manuel Pellegrini para perder a su figura y goleador por seis meses.

En Colo Colo Gustavo de Luca llegaba a reemplazar a Ricardo Dasbrowsky, quien hacía sus últimos esfuerzos por seguir activo. Fue presentado en la Noche Alba, pero sus lesiones le dijeron basta. Rápidamente se integró al staff técnico de Mirko Jozic.
De Luca tomaría su lugar para jugar Copa Libertadores, Copa Chile, y Copa Interamericana, todo eso antes del día 17 de junio, día en que vencería su contrato. El Pelao hizo goles en Copa Chile y Copa Libertadores, y además fue campeón del torneo en Kobe ante Cruzeiro. Los hinchas ya exigían su firma definitiva. No se podía

Fue al final de su contrato, con Colo Colo eliminado de Copa Libertadores un día 6 de mayo ante Barcelona de Guayaquil, que se produciría un hecho inédito que todos los hinchas recuerdan hasta hoy. Durante un mes el delantero argentino jugó para Colo Colo y O’Higgins de Rancagua al mismo tiempo. Lo haría para los albos en semifinales y final de Copa Chile, y para O’Higgins de Rancagua en las primeras fechas del Campeonato Nacional 1992 que arrancaba para los celestes el 30 de mayo.

El excombatiente de las Malvinas pasaba más rato entrenando en Rancagua, pero viajaba días antes a Santiago para enfrentar los desafíos de Colo Colo a la par del plantel de Mirko Jozic. La racha comenzó el domingo 24 de mayo de 1992 cuando Colo Colo jugó la semifinal ida de la Copa Chile en Antofagasta ante los Pumas, el día que Lizardo Garrido actuó de volante creativo. Carlos Gustavo de Luca entraría a los 59 minutos por Aníbal González. Los albos caerían 3-1 tras el mal planteamiento inicial.

Al siguiente fin de semana, el sábado 30 de mayo, se iniciaba el Torneo Nacional y el cuadro de Rancagua también debía enfrentar a Antofagasta. Le tocaba medirse nuevamente a la mayoría de los defensas del partido anterior y al arquero Marco Cornez. Con la Celeste, el argentino jugaría los 90 minutos en el triunfo de los Pumas por 1-0 en El Teniente.

Cuatro días después, el 3 de junio, otra vez tuvo que jugar ante Antofagasta, esta vez por el partido de vuelta de las semifinales de Copa Chile. El delantero entró a los 70 minutos, otra vez, por el Tunga y tuvo que ir a chocar, otra vez, ante el joven Pedro Reyes, promesa de los Nortinos. Los albos lo dieron vuelta con un 4-0 en el Monumental, gol a los 85 minutos de De Luca, y pasarían a la gran final ante Unión Española. ¿Lo curioso? Unión Española también jugaba por esos días ante O’Higgins por el Campeonato Nacional.

El 7 de junio O’Hiiggins y De Luca enfrentaron en la Fecha 2 a los rojos en El Teniente y cayeron 1-0 con gol de Mario Lucca. El 14 de junio van a Viña de Mar y empatan cero a cero. El equipo de Manuel Pellegrini necesitaba meterse en torneo, pero aún faltaba la última desconcentración del feroz goleador.
El 18 de junio de 1992, ante 77 mil personas, albos e hispanos se midieron en la final del estadio Nacional, a la postre, el último partido de Carlos Gustavo de Luca con los albos. Propició el descuento cuando el partido estaba 3-0 y terminó ese torneo con nueve goles en siete partidos como titular, más otros seis encuentros entrando desde el banco.

Por O’Higgins, tres días después, jugaría ante Cobresal el domingo 21 y caería 2-1, otra vez en El Teniente. Después de eso el atacante ya pensaría solo en su equipo de la Sexta Región, perdiéndose la Copa Interamericana y la Supercopa con Colo Colo, pero disputando la Copa Conmebol con O’Higgins.

Entre el 24 de mayo, jugando por Colo Colo, y el 21 junio, defendiendo a O’Higgins, el histórico delantero del fútbol chileno estuvo entrenando con dos equipos al mismo tiempo entre Copa Chile y Campeonato Nacional, pero jamás entre Libertadores y Torneo, o jugando por O’Higgins ante Colo Colo o viceversa como suele rezar la leyenda hasta el día de hoy. A veces sí hay que dejar que la verdad mate una buena historia.