Chile – Colombia: El humo de Valderrama al fútbol chileno

Pensando en el Apertura de 1997, Universidad Católica salió al mercado internacional en busca de un volante de salida en reemplazo de Daniel Garnero. Lo encontró en Argentina. Su nombre era David Carlos Nazareno Bisconti. La idea del DT Fernando Carvallo era ubicarlo por atrás de Alberto Acosta y Aníbal González. El volante rosarino terminó siendo más goleador que conductor, y se convirtió en un letal delantero, compañía perfecta para Alberto Federico. Por atrás de ellos se situó Alejando Osorio, mientras que el Tunga terminó siendo un suplente de lujo, lo mismo que Luis Pérez, la alternativa de Janino.

Ya a inicios de 1997 el nombre de Carlos Valderrama había estado en carpeta en la UC, pero se decidieron por Bisconti. Antes del Clausura otra vez saltó a la palestra, pero ni Caté, ni Lunari, ni Bisconti, ni Acosta dejaron el club tras el título. No había cupo de extranjeros. En 1998, en pleno Mundial, fue la última vez que sonó en la Precordillera, pero la presencia del Pibe en Francia 1998 y el auge de la MLS lo alejaron para siempre del mercado sudamericano. En Estados Unidos era genio y figura. Podía cobrar y jugar lo que él quisiera. A Universidad Católica llegó el brasileño Edú Manga.

Valderrama, tras exitosas temporadas en Estados Unidos, decidió colgar los botines a inicios de 2003. Hasta 2001 había estado en la órbita de la selección Colombia para ayudarlos a clasificar a Corea- Japón 2002, sin embargo el Pibe nunca echó atrás en la decisión de alejarse de su combinado nacional tras Francia 1998.

Con Valderrama retirado, con 42 años, y con Faustino Asprilla e Iván Zamorano jugando en la liga chilena, los dirigentes de Coquimbo Unido, sin el visto bueno del entrenador José Sulantay, fueron a buscar lo imposible: convencer al Pibe de retirarse en Chile. Le iban a ofrecer un contrato desde junio de 2003 a junio 2004, sin embargo todo fue una comedia de equivocaciones. El ese entonces gerente administrativo de Coquimbo, Eduardo Castillo, contó que llamó a la casa de Valderrama en Colombia, pero no pudo ubicarlo, pues el Pibe estaba en Estados Unidos.  «Quería hablar con su madre, para que me dijera cómo ubicar a Valderrama, que está en Estados Unidos. No estaba y sólo charlé con una sobrina. Le dejé mis números. Haremos otras gestiones», comentaba el directivo.

Luego se sumaría otro dirigente a agrandar la versión de que Coquimbo iba en serio por el colombiano. El gerente deportivo, Rafael Morey, señalaba que aunque se sabía que el «Pibe» tenía 42 años y ya se había retirado del fútbol, era posible que aceptara una oferta para jugar un poco más en Chile. «Sabemos que él no quiso seguir jugando en Estados Unidos, pero a lo mejor le interesa alargar su carrera por seis o doce meses en Sudamérica. Y qué mejor que en Chile, donde incluso podría toparse con Faustino Asprilla. Podríamos hacer un esfuerzo con los empresarios de la zona. Lo único malo es que aún no lo ubicamos», expresaba. Solo un detalle. A todo eso se sumaba un rumor que se masificó en la Cuarta Región. Un amigo del Pibe que tocaba cumbia en Coquimbo ya lo tenía casi convencido. Los más entusiasmados decían que habían visto a un dirigente en la Avenida del Mar negociando con el colombiano y mostrándole las bondades de la Zona.

Antes de que la oferta llegara a los oídos de Valderrama, José Sulantay salió al baile, y no precisamente para sumar el ritmo de Valderrama a su equipo. El DT señaló que no había pedido la contratación de Valderrama y que en 1993, cuando el colombiano pasaba por su mejor momento en el fútbol, a él no le agradaba su estilo de juego. «Esto es una locura. El ’Pibe’ Valderrama es un hombre que debe pedir mucho dinero y que además tiene más de 40 años. Claro, a lo mejor es un aporte publicitario y lleva gente al estadio, pero a mí eso en la cancha no me sirve. Espero que no ocurra nada extraño, porque al final los jugadores los pido yo», dijo el entrenador, antes de matar la última ilusión de que el Pibe se entusiasmara con retirarse en Chile. “Hace 10 años fue la última vez que lo vi jugar en directo y ya era lento. Caminaba en la cancha. Le vendría mejor el fútbol colombiano, porque ahí se toca más y no necesita correr mucho. En Chile no somos tan lentos como se cree”, cerraba Don Sula, quien se las arreglaba con el colorado Rafael Celedón en la conducción.

Finalmente Valderrama nunca supo de la oferta Pirata, o quizá sí, si es que la sobrina le dio el recado. Así intentaron cerrar un contrato con el mejor jugador colombiano de todos los tiempos. El jugador lento que no le gustaba a Sulantay, ni guiando la goleada 5-0 sobre Argentina en el Monumental de River Plate. Para gustos, los colores.

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