
Atajador bajo los tres palos, impecable en el uno contra uno. Para muchos, el mejor arquero en la historia de un club argentino. Para otros tantos, uno de los mejores refuerzos en la historia de Concepción. Se trata de Claudio Marcelo Mele, el Rulo Mele, el Lagarto Mele. Un arquero argentino que llegó para romper con una época del club penquista.
La del 90 fue una década con bemoles para Deportes Concepción. Participante en Copa Libertadores, pero también con descensos a la Primera B. Con ascensos a la A y también con clasificaciones a torneos sudamericanos.

Fue el año 1998 el que marcó un quiebre, sobre todo en el arco. Durante los primeros ocho años de los 90 el equipo lila se las arregló con Nicolás Villamil y Antonio Zaracho. Entremedio, pasos de Gustavo Roverano en 1992 y José Daniel Morón en 1996. Además de los porteros, se repetían muchos nombres como Jorge Carrasco, Leonel Pedreros, Danilo Figueroa, Juan Cruz, Juan Carlos Almada, Jorge Contreras, entre otros. En la banca, nombres como Fernando Cavalleri, Sergio Nichouporuk o Eduardo Cortázar se turnaban.
En 1998 hubo un cambio. El DT iba a ser Óscar del Solar, un joven entrenador que haría sus primeros pasos como adiestrador tras llevar una carrera como Preparador Físico. Para la defensa llegaría Pedro Jaque desde Cobreloa, Jorge Torres tras jugar los primeros meses en Temuco, Mauricio Pozo que volvería al club tras jugar en Unión Española, el zurdo Fabián Guevara desde Mexico, al igual que los delanteros Ramón Tapia y Cristián Montecinos. Para que ese equipo se afirmara necesitarían de un muy buen arquero. Por eso aprovecharon un problema contractual de Claudio Mele con el Huracán de Corrientes y lo ficharon.
El Lagarto Mele llegó a Chile con 29 años. Había debutado en 1990 en Almirante Brown, club donde es considerado el mejor arquero de su historia. Luego tendría pasos por Gimnasia y Tiro de Salta y Huracán de Corrientes antes de recalar en Chile. Medía 1,87 y pesaba 82 kilos. Era garantía de seguridad.

Ademas de ser reconocido por jugar con buzo, apenas pudo demostró su calidad haciéndose respetar por sus casi siempre acertados mano a mano. Bien avanzado el torneo 98 era uno de los mejores jugadores del campeonato nacional junto a varios de sus compañeros del Conce. La campaña que pintaba para campeón, terminó en Liguilla de Copa Libertadores debido a la salida de varias de las figuras a mitad de año. Fue en Chile que Claudio Mele comenzó a jugar con estadios repletos en Collao y Santiago. Los partidos no le quedaban chicos. Finalmente fue el mejor arquero de la temporada 1998.
En 1999 le compraron el pase en 175 mil dólares y siguió siendo figura y, ahora, referente del León de Collao. Con ellos supo lo que era jugar torneos internacionales, participando en la Copa Conmebol de ese año, avanzando en la llave ante un muy buen Rosario Central, pero quedando afuera en semifinales ante Talleres de Córdoba, el campeón. Ya estaba listo para cosas mayores y en 2000 jugaría Copa Libertadores.
Sería Óscar Malbernat quien se fijaría en él para llevarlo a Cobreloa y disputar el mayor certamen continental. No lo hizo una vez, sino que en dos ocasiones. El Rulo Mele sería el arquero titular en el torneo del 2000 y 2001, ambas con el Cacho. Para la última parte del 2001 llegaría Víctor Merello y lo mantendría en el equipo, incluso en la temporada 2002.

Para el Clausura 2002 arribaría Nelson Acosta con el equipo armado y también lo mantendría. Eso sí, eso sería lo último del arquero argentino en Calama. Para 2003 el DT pediría a Nelson Tapia, su arquero en O´Higgins y la selección chilena.
Ese año Claudio Mele volvería a Concepción, pero partiría por la misma razón por la que llegó en 1998: problemas económicos. Se fue de Chile y volvió a Almirante Brown, donde lo esperaban con los brazos abiertos. Jugaría en 2003 y 2004, y en el 2005 se retiraría en Estudiantes de Buenos Aires.
Se iba tras 15 años en el fútbol profesional y dejando grandes recuerdos en los dos equipos por donde pasó en Chile. Siempre con buzo, rápido en los mano a mano, en los achiques, en el uno contra uno. Fue el primer Mele que pasó por Chile. Este era argentino y es ídolo de Almirante Brown.
