Carta abierta al Mago: No quiero que mis hijos sean como tú

 

 

No soy creyente, ni católico, no creo en Dios, pero le tengo un poco de miedo. Eso de los mandamientos y las bienaventuranzas son los valores básicos para poder vivir en paz. No deberían estar referidos a una religión. También creo que Jorge Valdivia es el jugador más talentoso e inteligente (dentro de una cancha) que ha dado Chile en el Siglo XXI, aún así, representa todos los valores que no quiero para mi hijo, para mis amigos, para un cercano, para nadie.

Renuncias a la Selección porque Jorge Sampaoli no te considera. Si es por eso, sólo habrían 11 jugadores profesionales en el fútbol chileno. Agradecido deberías estar de que Sampaoli hizo borrón y cuenta nueva con todas las cagadas, incluso cuando eras capitán y líder de un grupo en la Copa América de Venezuela. Estás enojado con Borghi sólo porque el Bichi te castigó tras tu última gran cagada. El que traicionó ahí fue el Mago, no el Bichi.

Si mi hijo tuviera, en cualquier actividad, el talento que tiene Valdivia para el fútbol, no me gustaría que lo desaparovechara como lo hizo él. No me gustaría que fuera por la vida pensando que con el talento basta y sobra. Si además ese talento le trae dinero, no me gustaría que anduviera por la vida jactándose que todo eso lo tiene gracias a algo innato, que no le costó nada. Ni un poco de sudor.

Ni disciplina, ni compañerismo, ni autocrítica, ni consejero, ni humilde, y lo que es peor aún, ni siquiera imprescindible en la Roja. Las veces que jugó, se ganó y se perdió. Las veces que no jugó, se ganó y se perdió de la misma forma. Desde que apareció en el Preolímpico del 2004 se dijo que tenía mucho talento, pero le faltaba la cuota de esfuerzo. Ni siquiera rapidez, ni siquiera ser más colectivo que individualista (a David Pizarro se le pidó eso y lo trabajó). Sólo se le pidió esfuerzo y constancia. Diez años después, se le siguió pidiendo lo mismo. No mejoró ni un 1% su disciplina, su compañerismo, su autocrítica ni su poca humildad, mucho menos su cuota de esfuerzo. Se fue tal como llegó: talentoso pero inconstante.

Valdivia, ambicioso con el dinero (vuelve a Emiratos), pero no con tu profesión (renuncias a 11 meses de la Copa América de Chile). Te da lo mismo todo, y eso que no me quiero meter en tu vida privada. Desperdicias ese enorme talento en vez de ponerlo a disposición de un equipo, algo que Neymar, Messi, Cristiano y tantos otros líderes talentosos sí hacen. Conformista. Te tatúas una Copa del Mundo porque jugaste dos. Una completa, sin pena ni gloria, y otra a medias, pero sólo porque jamás te tomaste en serio eso de que con talento no bastaba. Jugaste 30 minutos bien ante Australia, ¡¡Australia!!, pero fuiste el más bajo ante España.

Nunca pensé decir esto, pero hasta Matías Fernández fue más desequilibrante que tú. Más efectivo que efectista. ¿Quién más? Aránguiz, Suazo, Sánchez, Bravo, esos sí que han ganado más de 3 partidos cada uno. ¿Los tuyos? Bolivia en Santiago para Sudáfrica 2010 (en conjunto con Sánchez), Colombia en Medellín el 2009 (Ese sí fuiste tú) y Perú en Santiago rumbo a Brasil 2014 (en conjunto con varios más) ¿Los otros? Los empates con Argentina el 2004 en Santiago y con Uruguay en la Copa América 2011 (también en conjunto con Sánchez) Los demás, sólo amistosos de quinta categoría, con Paraguay en Viña del Mar, Irlanda del Norte en Valparaíso, Zambia en Calama y alguno más de los 60 que jugaste por Chile, donde sólo 18 fueron completos.

Mago, gracias por todas las veces que dije “este weón que es bueno”. Ojalá hubiera sido el 50% de las veces que dije “este weón no aprende nunca”. Suerte en Emiratos Árabes. En Pinto Durán se queda un grupo que sí quiere ganar la Copa América. Hasta Johnny Herrera, que sabe que para jugar tiene que morir Bravo. Ahí va a estar, apoyando desde adentro, desde el banco, de dónde sea.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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