El balotaje entre Juan Carreño y Carlos Tejas

“Juan Carreño nunca estuvo desgarrado antes de Francia 1998”, dijo alguna vez Marcelo Vega en el programa “Todos Juegan” del exCanal del Fútbol. “Lo que pasa es que Carlos Tejas había hecho un tremendo partido en Birmingham ante Inglaterra B y lo estaban siguiendo desde el extranjero, por eso lo llevaron al Mundial”, agregó el Tobi. Aseveraciones que curiosamente no tuvieron contra pregunta de los panelistas y se saltó rápidamente al siguiente tema. Las palabras de Vega tenían mayor validez aún porque venían desde uno de los regalones de Nelson Acosta, el imputado en estas acusaciones.

La teleserie de Carreño antes de Francia 1998 fue muy sabrosa. Desde ahí no volvió a ser el mismo jugador que era hasta el gol a Bolivia en la última fecha de las Clasificatorias a Francia. Luego tuvo la recordada pelea ante Hernán Caputto, y todo el plantel de Osorno, en el Parque Schott, y para colmo, meses más tarde, un doping positivo en Everton por cocaína.

La historia es complicada y tiene varios protagonistas. El primero, el propio Carreño, el primer reemplazante de Zamorano para acompañar a Marcelo Salas. Pese a que Acosta ya se había decidido por Rodrigo Barrera para ser el tercer delantero de ese equipo, el Candonga era el más similar a Bam Bam, por lo que en determinadas ocasiones podría saltar a la cancha antes  que el propio Chamuca. 

Carreño era conocido de Acosta. Había sido la gran figura de la Unión Española cuartofinalista de la Libertadores 1994, el 9 de ese equipo y el primer chileno en derrotar al brasileño Dida. Desde ahí saltó a los Pumas de México, Cobreloa el 95, al Concepción de Jorge Contreras el 96 y de Cristian Trapasso el 97. Ese segundo año penquista fue a la Roja en la última parte de las Eliminatorias. Ahí fue cuando entró ante Perú e hizo un gol a Bolivia. Luego tendría minutos ante Inglaterra en Wembley y varios partidos más de las giras previas al Mundial. Parecía que tenía el cupo asegurado. 

El otro protagonista es el coquimbano Carlos Tejas, quien a fines de 1997 había sacado de carrera casi para siempre a Ivo Basay. Tejas era un aparecido en la selección chilena gracias a un amistoso planificado a último minuto entre Chile B e Inglaterra B en Birmingham, un día antes del recordado 2-0 en Wembley con goles de Marcelo Salas. 

En verano de 1998, el DT Nelson Acosta había hecho una nómina de 22 jugadores para ir a jugar ante Irán y Hong Kong en Asia, Australia y Nueva Zelanda en Oceanía e Inglaterra en Europa. Tras cinco partidos, y uno, el más importante de todos, en menos de 24 horas, el DT debió echar mano a un tercer equipo para que viajara de urgencia desde Chile. Ahí, además, de Tejas, estaban Juan Luis González de La Serena, Ricardo Rojas en la U, Raúl Muñoz, que pasaba de Wanderers a Colo Colo, Roberto Cartes, Marcelo Peña, Milovan Mirosevic, Sebastián Rozental y Reinaldo Navia. A ellos se le sumaron Luis Fuentes aún en Coquimbo. Jorge Gómez, Paolo Vivar, Fernando Cornejo, Rodrigo Valenzuela y Manuel Neira, quienes ya eran parte de la nómina original. Fue triunfo 2-1 para Chile con magistral actuación de Neira, autor de los dos goles, pero por sobre todo de Tejas. “Tuvo tapadas de Cóndor Rojas” se dijo después de ese partido. Nelson Acosta, quien ya había desechado a Nelson Cossio para llevar solo dos arqueros a la Gira, comenzaba a entrar en la duda. Pero si iba Tejas, había que sacar a alguien…

El tercer protagonista de esta historia es Manuel Neira. El delantero que por ese entonces tenía 20 años había ido de rebote a esa gira por Asia, Oceanía y Europa. Marcelo Salas se integraría después, Iván Zamorano, y Sebastián Rozental estaban lesionados y Rodrigo Goldberg, Fernando Vergara y Mauricio Illesca habían perdido continuidad. El DT se la jugó por Neira, junto a Claudio Núñez, Barrera y Carreño, más como una apuesta que por convicción, y el delantero le respondió con dos goles en ese partido ante los ingleses B, duelo, eso sí, que no contaba como oficial. El delantero de Colo Colo comenzaba a discutirle en algo a Carreño la opción de ser el cuarto delantero de la Roja.

Otro protagonista de esta historia, y también de rebote, es Iván Zamorano. Juan Carreño apuntó todos los dardos hacía él tras quedar fuera de la nómina final. Acosta comenzaba a convencerse de llevar un tercer arquero para no pasar zozobras y el último cupo, hasta ese minuto, lo disputarían Neira y Carreño. Acá es cuando, según Candonga, entra Bam Bam en la historia. “Fui compañero suyo (Zamorano) en la Selección y si no fui al Mundial de Francia fue por su culpa. Él mandaba la Selección Chilena en ese tiempo y decidió llevar a su regalón, que era Neira. Hice el último gol de la clasificación y no me llevaron. Zamorano fue el cabrón de esa eliminatoria. A mí me pueden dar cualquier explicación, pero el daño que me hicieron en ese minuto no lo midieron. Me pudieron haber dejado cinco meses antes, como dejaron a Valencia (El Huevo) y otros, lo hubiera entendido, pero no un día antes de viajar”, dijo Candonga en una entrevista realizada por The Clinic. 

En abril de 2015 Neira le respondió en AS. “Creo que es un tema que él tiene que superar. Tiene cuarenta y tantos años y no se puede quedar pegado porque no fue a un Mundial y criticar a Pedro, Juan y Diego. Yo no lo he criticado y él a mi no me tiene que criticar. Nelson Acosta hizo la nómina, él era el entrenador. Estamos en Chile y lamentablemente todo se usa para la contra de cualquier persona”.

El quinto y último protagonista es Nelson Acosta. El encargado del desenlace de esa historia y también de este artículo. Hasta el Mundial de 1998 las nóminas podían ser de 22 jugadores y no de 23 como ahora. Cada DT debía elegir si llevar a tres arqueros o recurrir a un jugador de campo en caso de alguna emergencia. Acosta, con pocas esperanzas de pasar varias rondas, tenía muy claro en llevar a solo dos metas: Nelson Tapia y Marcelo Ramírez. Lo que sí se podía hacer era optar por un tercer arquero que viajara con el plantel y que entrenara por separado. Éste podía entrar en la nómina hasta antes del partido debut en caso de una emergencia. Esa era la apuesta original con Carlos Tejas, claro que luego perdería fuerza por toda la logística que significaría tener un jugador aparte, claro, además de un pasaje extra.

Fue por eso que semanas antes de la nómina final, el DT había decidido “cortar” a Estaban Valencia, Jorge Gómez y Ricardo Rojas. Eso sí, y como pasó en Sudáfrica 2010 con Roberto Cereceda, el plantel seguía con uno de más. Tras su buen inicio en Colo Colo 1998, los tres goles en la gira de verano (además de Inglaterra le hizo uno a Irán), y el buen estado físico de Zamorano y Salas, que no necesitaban con urgencia un reemplazante de recorrido, el delantero Manuel Neira parecía con pasaje asegurado (sin contar el factor Bam Bam). La elección final, el balotaje, sería entre Carlos Tejas y Juan Carreño.

Carreño era el seguro, Tejas sería la sorpresa. El delantero siempre tuvo una molestia física que le permitió jugar sin problemas en Huachipato el semestre antes al Mundial. Había hecho goles gracias a una gran dupla con Pedro González Pierella y con Roberto Cartes primero y Cristián Uribe después. Por su parte, Tejas seguía siendo buena figura en Coquimbo Unido, aunque Carmelo Vega también había comenzado a actuar en el primer equipo.

Finalmente Nelson Acosta usó el argumento del desgarro para no llevar a Carreño y sí a Tejas, explicación que jamás convenció al delantero. “Si el señor Acosta no es un mal nacido que no tuvo el valor de decirme en la cara que no me quería, entonces, ¿qué es? (…) Si Acosta me dice que no estaba en los planes, me quedo tranquilo. Yo tenía claro que no era titular, pero mi oportunidad de estar en el Mundial me la había ganado en la cancha. Prefirieron inventar un desgarro que nunca fue”, disparó Candonga.

Finalmente fue Tejas el elegido. Ni él ni Manuel Neira jugaron un solo minuto en ese Mundial. Tampoco lo hicieron Marcelo Ramírez ni Rodrigo Barrera. Le elección de llevar a un arquero o un delantero había sido en vano, pero ocupó varios minutos en programas de radio y TV y varias páginas en diarios y revistas. 

Carreño, ganador casi seguro de esta disputa, se había quedado en el camino. Tejas, de sorpresa, se adjudicó ese triunfo gracias a algunas ayudas externas. Fue uno de los balotajes más recordados del fútbol chileno.