
La gran campaña 2011 de Universidad de Chile comenzó los últimos días del 2010. El 15 de diciembre Jorge Sampaoli fue oficializado como técnico de los azules y el 29 de diciembre iniciaron los entrenamientos en el Centro Deportivo Azul. A los pocos días llegaba una corona de flores hasta las instalaciones del CDA.
Esa primera práctica tuvo varias caras que finalmente no estuvieron en el glorioso año 2011. Tras verlos durante poco más de una hora, el defensor Rafael Olarra y el volante seleccionado Manuel Iturra fueron avisados que debían buscar club pese a tener contrato vigente. El otro notificado fue Diego Gabriel Rivarola, quien tuvo mayor reticencia por parte de la barra de Los de Abajo. El asunto pasaría a mayores. El cuarto en cuestión sería Guillermo Marino, con solo seis meses en el club. En su lugar Jorge Sampaoli había concretado el fichaje de Matías Pérez García.

Lo de Olarra e Iturra no tendría vuelta atrás y recibirían el pase. A Sampaoli le gustaba mucho Juan Abarca, había pedido a Albert Acevedo que conocía desde O’Higgins, consideraba a Matías Rodríguez como stopper, y a Pepe Rojas lo veía en la línea de tres y no en el lateral izquierdo. También estaba, aunque a disgusto, el uruguayo Mauricio Victorino, de buen Mundial 2010. El charrúa solo jugaría un partido oficial y partiría al Cruzeiro de Brasil.
En el medio, por su parte, a Sampaoli le gustaba mucho Felipe Seymour y había frenado la partida de Marcelo Díaz, ya oficializado en Huachipato tras un préstamo en La Serena. El Colocho Iturra no tenía por dónde y estaría seis meses inactivo, pero fuera del club. También llegaría Charles Aránguiz para jugar de la derecha hacía el medio. Lo mismo que hacía Colocho.

Gracias al cupo que iba a dejar Victorino, el argentino Guillermo Marino, al igual que José Firulais Contreras, la pelearía para permanecer en el plantel, mientras que a su compatriota Emanuel Centurión también le daban el sobre azul. Ese 29 de diciembre se presentaba el arquero Nery Veloso, llegado directamente desde Colo Colo, quien iba a pelear el puesto con Esteban Conde, suplente del transferido Miguel Pinto en 2010.
Fue lo de Rivarola lo que más ruido trajo. Los hinchas azules perdonaban lo de Olarra e turra, pero lo de Gokú no lo iban a dejar pasar. El 6 de enero del 2011 el DT argentino fue encarado por cerca de 30 hinchas de Los de Abajo que entraron hasta el CDA y le llevaron una corona de flores al estratega, la que fue recibida por el Gerente de Operaciones Cristián Flores.
Los hinchas amenazaron al entrenador con que «no lo vas pasar bien si sigues con esto» de sacar a jugadores llamados referentes. Dicen que finalmente eso gatilló que Rivarola siguiera en el plantel, aunque muy de atrás en la consideración. Ademas, por esos días, hubo enfrentamientos entre facciones de la barra y hasta balazos afuera del Centro Deportivo Azul. Un inicio de año muy turbulento para Don Sampa que sumaba las declaraciones de Rivarola: “cada vez se respeta menos el camarín”, y de Olarra: «se perdió el romanticismo en la U”.

Lo de Sampaoli y Rivarola fue un tira y afloja permanente, al mismo tiempo que Johnny Herrera y Marcos González se sumaban al plantel por Veloso y Victorino. El DT dijo que el delantero mendocino no estaba para la exigencia y que no soportaba más de 30 minutos, provocando un nuevo enfrentamiento con la barra, quienes crearon un cántico a favor del atacante. «Sampaoli, Sampaoli, te queremos recordar, Rivarola es lo más grande, lo queremos ver jugar»
Finalmente ese año 2011 terminó con un bicampeonato y una Copa Sudamericana. Con Johnny Herrera, que había hecho toda la pretemporada con Audax Italiano, atajando en los azules, con Matías Rodriguez jugando de lateral, con Guille Marino quitándole el puesto al regalón Pérez García, con Marcos González negándose a jugar en Católica para fichar en la U, con Seymour vendido a Italia y con Marcelo Díaz quedándose con el puesto en el Clausura. Además, la guinda de la torta, con Diego Rivarola teniendo actuaciones memorables durante el año. Todo había cambiado. Hasta la relación de Sampaoli con los hinchas de la U. Y eso que le llevaron una corona de flores.
