Magallanes 93: La filial de Colo Colo que ilusionaba, pero se fue a Tercera por escritorio

El 5 de octubre de 1993 por primera vez el brasileño Ronaldo anotó tres goles en un partido. En ese tiempo se llamaba Ronaldinho, tenía 17 años, y, jugando por Cruzeiro, le hizo un triplete a Colo Colo en la Supercopa 1993. Ese partido internacional lo jugó Freddy Ferragut, una de las mejores promesas juveniles de los albos a inicios de los 90. Había estado en todas las selecciones menores y acostumbraba a usar la jineta de capitán, incluso por sobre Marcelo Salas. Ese partido ante el Cruzeiro, Freddy Ferragut no debía jugarlo. A inicios del año 93 se había ido a Magallanes para ser el líder del equipo carabelero que intentaría volver a Primera División siendo filial de Colo Colo, un modelo copiado de México para darle minutos a jugadores jóvenes. A los albos se le había abierto el apetito, y la billetera, y se habían quedado con el Teatro Caupolicán, ahora Monumental, además de derechos deportivos sobre el viejo y querido Magallanes.

Al Maga le iban a prestar una decena de jugadores, entrenadores, preparadores físicos e incluso el Estadio Monumental para jugar preliminares de Colo Colo. A los albicelestes llegó Ricardo Dabrowski como entrenador, en, para muchos, el paso previo a convertirse en el futuro DT de Colo Colo ante una eventual salida de Mirko Jozic. Junto a Raúl Ormeño, el Polaco era el alumno más aventajado del croata. Eran una especie de ayudantes de Mirko cuando aún eran jugadores en 1991, mientras que en 1992 llegaron a dirigir partidos de Copa Chile ante las constantes obligaciones de Jozic y el equipo estelar. Tras Dabrowski, luego llegaría Arturo Jauregui. El Polaco primero y el Chico después serían los encargados de enrielar a varios juveniles albos sin cabida en el equipo que los formó.

A Magallanes se fueron los campeones de América Juan Carlos Peralta y Leonardo Soto. El nombre más importante era Freddy Ferragut, el nuevo Coca Mendoza por su parecido físico, pero más ligado al mediocampo de marca y salida. También llegarían Miguel Vargas, Hernán Muñoz, Nelson Sandoval, Carlos Alarcón y John Ahumada, zaguero central comprado en 1992 a Unión La Calera y presentado en la primera Noche Alba. Los albos también colocarían en Magallanes al defensor argentino Diego Gómez y al arquero australiano John Crawley, sin cabida en los planes albos de Mirko Jozic. Ellos se sumarían a Cristián Céspedes, Iván Arenas y los delanteros Gonzalo Ramos y Marcos Fuentes, figura de la Copa Chile, y que rápidamente partiría a la Unión Española de Nelson Acosta.

Ese equipo llegó a jugar bien en la Copa Chile 1993 donde fueron terceros de su grupo con 9 puntos tras la U (13) y Unión Española (11). La dupla de Fuentes con el fallecido Ramos fue de lo mejor del torneo, pero por sobre todo el gran nivel de Freddy Ferragut. El “Nuevo Coca”, pese a estar jugando en la B, seguía siendo clave en las selecciones juveniles de Chile, sobre todo en la Sub 23 que se preparaba para los Panamericanos de Mar del Plata 1995. “Una lástima que ese equipo duró solo tres partidos”, comentaría hace poco Hernán Nano Muñoz, el juvenil albo que luego sería figura en Santiago Morning. Claro, duró poquito porque el enredo dirigencial era enorme. Nadie sabía quién mandaba, si los dirigentes de Colo Colo o los nombres que daban la cara por Magallanes: Ernesto Esquivel primero y Gonzalo Townsed Pinochet después, impugnados incluso por los Tribunales de Justicia. El veranito de San Juan entre Colo Colo y Magallanes comenzaba a acabarse. Ya salía muy caro jugar preliminares en el Monumental, los «experimentado» Ahumada y Peralta se irían a Antofagasta, Sandoval a Osorno y el DT Dabrowski terminaría marchándose del club. El contrato de cooperación era por dos años. Terminaría antes, y muy mal.

En uno de los tantos viajes de Freddy Ferragut para jugar por Chile, la dirigencia de Magallanes debía entregar, con atraso, una planilla de sueldos cuando ya se jugaba el Campeonato Nacional de Segunda División. Al no estar el movedizo volante en el país, desde la testera de Magallanes no encontraron nada mejor que falsificarle su firma en la nómina. El apuntado era el presidente Ernesto Esquivel, quien ya sufría con las deudas, pero que también pasaba mucho fuera de Chile. Muchos decían que eso de firmar por otros, debido a que no coincidían los tiempos de todos, pasaba seguido, que era pan de cada día en esos años. Esta vez no contaban con las malas relaciones entre los que mandaban en Colo Colo, con Eduardo Menichetti a la cabeza, y los que mandaban en Magallanes. El jugador Freddy Ferragut quedaría en medio de la polémica de señores de traje y corbata.

Ya con intenciones de recuperar al joven volante para Colo Colo, y “cabreados” con los dirigentes de Magallanes, fue que desde Macul obligaron a Ferragut a acusar la falsificación de firma ante la ANFP y regresar al club. La jugada salió muy mal y el episodio terminó con la resta de cuatro puntos a Magallanes, club donde varios jugadores de Colo Colo tenían su primer campeonato largo como titular. Los carabeleros terminaron descendiendo con 5 puntos menos que su perseguidor Unión La Calera y una baja de desempeño provocada básicamente por la incertidumbre por la resta de puntos que le iban a aplicar. La sanción llegó varias semanas después.

Finalmente Freddy Ferragut debió volver a Colo Colo. Jugó algunos partidos de Futsal en el Teatro Monumental, televisados por La Red con relatos de Claudio Palma y comentarios de Mauricio Israel. Lo inscribieron en la Supercopa, que iniciaba ante Cruzeiro con un 6-1 en Brasil, 3-3 en Chile y eliminación. Fue inscrito para la Segunda Rueda del Torneo Nacional 1993 y llegó a jugar 90 minutos. Es oficialmente campeón de ese torneo, como también fue oficialmente el capitán de la Selección de Chile en los Panamericanos de 1995, año de su mejor campaña en Colo Colo. Año también en el que Magallanes volvió al profesionalismo tras dos años en el Amateurismo. Se habían ido a fines de 1993 y habían vuelto a fines de 1995. Juveniles del club y no de Colo Colo le habían puesto la firma al ascenso. Esta vez no estaba falsificada.

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