Chile – Brasil: Cuando Fabricio mostró sus dotes en San Felipe

Las temporadas 2004-2005 de Unión San Felipe dan para hacer un libro. De la mano de Mario Soto primero, y de Hernán Clavito Godoy después, por el Aconcagua no solo pasaron jugadores como Ricardo Manteca González, Mauricio Cataldo, Francisco Huaiquipán, Luis Núñez o Pascual de Gregorio, sino que también futuros candidatos presidenciales, a diputado, bailarines, hijos de DT, y un arquero japonés que nunca entendió el español.

El primero de ellos es el ecuatoriano Abdala Bucaram, quien en 2017 fue candidato a presidente de su país con el nombre de Dalo Bucaram, cargo que había ocupado su padre entre agosto de 1996 y febrero de 1997. En San Felipe jugó dos partidos en el torneo de Apertura 2005, y en Chile también defendió los colores de Santiago Morning. Otro que estuvo fue el arquero japonés Norio Takahashi en el Clausura 2004, quien llegó hasta San Felipe tras ser rechazado en Audax Italiano y Palestino.  Fue inscrito en el segundo semestre de 2004 en Uní Uní, pero no sumó minutos oficiales.

También llegó en el Clausura Jean Pierre Bonvallet, volante de contención pedido expresamente por Hernán Godoy a su arribo a San Felipe, DT que llegó luego que el renunciado Mario Soto lo recomendara a la dirigencia. “Jota Pé Bonvallet” ahora es candidato a diputado y jugó bastante en el Aconcagua, lo que le valió dar el paso al primer equipo de Wanderers. Luego su carrera se truncó. Con Clavito también debutó su hijo Hernán Godoy Junior, quien jugó cinco partidos entre 2004 y 2005. Entre los más connotados está el delantero Juan Cruz Real, atacante argentino que anotó algunos goles en el Aconcagua y que hoy es un codiciado DT sudamericano por sus campañas en Colombia. Hasta Universidad Católica preguntó por él tras la salida de Ariel Holan.

Pero de todos los nombres anteriores, el más llamativo es el de Fabricio Almeida de Vasconcellos. Bailarín brasileño de Axé, pero que a mitad de 2004 se le ocurrió incursionar en el fútbol profesional. Fue el pintoresco equipo de San Felipe el que le abrió las puertas, y también las de los entrenamientos. Centenares de mujeres iban cada día a ver las cualidades de Fabrizio en la cancha. El brasileño estaba oficialmente a prueba en Uní Uní, y sí tenía chances de quedar. En la dirigencia vislumbraban más réditos económicos que futbolísticos. Hernán Godoy entendía la lógica, entendía el show, pero ya con el bailarín de Axé se puso la vara muy alta. Tenía un muy buen físico para ser bailarín, pero muy lejos de estándares deportivos de primer nivel, sobre todo de resistencia, para ser futbolista profesional.

La decisión comenzó a dilatarse, y algunos jugadores, como el experimentado Carlos Bechtholdt, salieron a hablar del “Caso Fabricio”: “Siempre fui claro en ese tema, pienso que los jugadores demuestran todo el día domingo y ahí es donde el futbolista está bien o mal contratado. Fabricio podría ser tomado como un gancho comercial para que asista más gente al estadio, pero se lo tiene que dejar por un tema de que juegue bien, que rinda, porque la gente no se lo va a perdonar y le puede hacer un daño», confesó el volante argentino que hoy es dirigente de Curicó Unido.

Lo cierto es que Fabricio sí alcanzó a jugar un partido amistoso con el primer equipo. Fue con la camiseta número 19 el domingo 27 de junio de 2004 en Los Andes ante Trasandino, cuando el equipo aún era dirigido por Mario Soto. El brasileño, que lo pusieron tres minutos para que se moviera por todo el ataque, fue la gran atracción en la derrota 3-2 de San Felipe, que se jugó con un público que no hubiera ido en masa si no se hubiera prometido la asistencia del bailarín a prueba. Para que su experiencia como profesional quedara para la posterioridad, el equipo de San Felipe decidió formarse con titulares y suplentes en la foto de rigor antes del inicio del partido. “Fabricio jugó un par de minutos, ese tema es una decisión que se va a tomar. Está entrenando con nosotros, asiste a todos los entenamientos y vino a jugar con Trasandino, pero no sé el tema de si se va a quedar o no. Pasa por una decisión técnica», advertía Bechtholdt.

Esos serían los únicos tres minutos de Fabricio compartiendo con profesionales. No sería inscrito para la Pre Sudamericana 2004 y tampoco para el Clausura, ya con la llegada de Hernán Godoy. La decisión prácticamente se tomó sola. El propio Fabricio se dio cuenta que no estaba para la alta competencia, pese a haber demostrado compromiso en las prácticas. A Clavito solo le tocó avisarle lo que se daba por hecho. El brasileño lo entendió, y lo de su intertemporada con San Felipe terminó siendo solo cosa del pasado.

9 comentarios sobre «Chile – Brasil: Cuando Fabricio mostró sus dotes en San Felipe»

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