Salir segundos: La maldición de Lucho Pérez

 

El 93 salí a la calle en el entretiempo. Salí con rabia. El Chico Pérez se había perdido el mismo gol que había hecho dos años antes en la misma instancia jugando por Colo Colo contra Olimpia. Era el 3-0 y quedábamos a un paso del milagro ante el Sao Paulo de Telé Santana. Salí a la calle con rabia, cuando aún me quedaba algo de fe. Le pedí a Dios que nos ayudara a hacer dos goles. Que ayudara a Almada, a Lunari, Barrera, Reinoso o quien sea. Para variar no me escuchó. Ganamos 2-0, pero perdimos la final. Salimos segundos.

EL 94 éramos los mejores. La mejor defensa, el mejor ataque, el goleador del torneo, un central mundialista argentino y uno de los mejores 10 transandinos de toda la historia. Ese año no se necesitaba rezar. Éramos los mejores. Estaba Arriman, el Mumo, Parraguez, Lepe, el Simpson, el Moto. De nada sirvió. Entre los árbitros y el cagazo, en ese año llamado achanchamiento, perdimos inexplicablemente ese torneo.

El 95 empezó la (mala) fama. Hasta ahí eran dos hechos esporádicos, pero la tercera fue la vencida para quedarnos con el mote de cagones. Lo mismo que el 94: Gorosito y Acosta cracks, Tapia y Parraguez de selección, la explosión de Rozental. Otra vez no sirvió de nada y nos quedamos con un nuevo segundo lugar.

El 96 fuimos segundos ganando la liguilla, el 97 fuimos campeones y el 98, 99 y 2000 fuimos malos, muy malos. Así como están las cosas, es mejor ser malo que segundos. Los terceros se sienten con la libertad de burlarse de los segundos, y hasta los que pelean por el descenso sacan la voz. Entre el 2001 y el 2002 Juvenal Olmos terminó tres torneos como DT. En uno fue campeón y en dos fue segundo. Pan de cada día.

Desde ahí en adelante no paramos. Segundos una y otra vez, sin parar, arrugando en la ultima fecha, perdiendo Copa Chile, arrugando en partidos definitorios ante rivales de menos tradición. Echando DTs (Lasarte) y jugadores (Costa) por ser símbolos de segundos lugares. Llorando cada fin de torneo. Lágrimas de Villanueva, Álvarez, Cordero y casi cien jugadores que han salido segundos desde el 93 en adelante. Decepción tras decepción. Yendo al colegio, a la U, a trabajar, aguantando burlas de los que nunca le han ganado a nadie, pero se regocijan con nuestras derrotas.

A esta altura no podemos usar los segundos del reloj ni osar salir segundos en algún desafío que enfrentemos en la vida. Ser segundo, es peor que tercer, cuarto o último.

El 93 salí un segundo a tomar aire, segundos después de que Luis Pérez, en su segunda final, desviara un remate al segundo palo. Íbamos a quedar a dos goles del título en el segundo tempo, pero Sao Paulo se quedó con su segundo título consecutivo. Si Pérez hubiera tenido una camiseta blanca con un Lada en el pecho, quizás la metía. Tenía una cruzada con un Samsung y representaba a la UC. La maldición de Luis Pérez. Todo por culpa del Nacho Prieto que lo obligó a jugar de “2” en los 80 cuando llegó de Magallanes por ser delantero. Era cosa de sumar 2 + 2.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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