¿Qué debemos sentir por Pedro Pablo Hernández?

 

“Qué sentimiento tener cuando a Pedro Pablo Hernández le va bien. Es el menos chileno de los “no chilenos” de la Roja. Menos chileno que el venezolano Valdivia, que el sueco Albornoz, que el sudafricano Mark González, que el brasileño Marcos González y que los argentinos Fernández y Canales”

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Tenemos una generación dorada en la selección. Dorada en la medida de la posible. Como nunca disfrutamos a muchos jugadores en los mejores clubes del mundo. Lo mejor de todo es que los hemos visto crecer desde pequeños. Quizás no de la Sub 17, porque esas nunca las televisan, pero sí desde la Sub 20.

El 2005 conocimos a Jara, Fernández, Carmona, Fuenzalida. El 2007 a los mejorcitos: Medel, Isla, Vidal y Sánchez. Entre todos esos se metió uno que hace un año nadie conocía, que hace 10 meses apareció en O’Higgins y dijimos que era un jugador “más o menos”, que hace ocho meses le hizo dos goles a Costa Rica y dijimos que “era bueno” y que hace una semana le anotó de taco al campeón de España y concluimos que era “un crack”.

Pero, qué sentimiento tener cuando a Pedro Pablo Hernández le va bien. Es el menos chileno de los “no chilenos” de la Roja. Menos chileno que el venezolano Valdivia, que el sueco Albornoz, que el sudafricano Mark González, que el brasileño Marcos González y que los argentinos Fernández y Canales. De hecho, Canales puede hacer una tripleta en Chile y en Argentina lo ignoran. A Fernández sólo lo pescaban cuando era bueno. Después del 2006 nunca más le siguieron la carrera. Sin embargo, a Hernández lo siguieron desde el minuto uno en Celta de Vigo. Lo tienen muy presente porque hace poco jugó en Argentinos Juniors, cuando en Chile no sabíamos que él era chileno y que cuando hacían alusión a sus lazos con nuestro país pensábamos que lo confundían con el ex Bicho Colorado Emilio Hernández. A pesar de todo eso, Hernández es chileno, aunque sólo nos acordemos de eso cuando hace un gol.

Cómo plantearse frente a un partido del Celta. ¿Verlo por Orellana y después acordarnos de Hernández? ¿Sentir más propio a Berizzo que al propio Pedro Pablo? ¿Si le hace dos goles a Bravo lo celebramos o lo puteamos? Hernández es de esos jugadores callados, que habla en la cancha y que no se anda aprendiendo el himno como Miiko (no por eso repudiable, por cierto). Si no se lesiona, iba al Mundial seguro, y en su mejor momento. Aún así nos dolió más la lesión de Mati Fernández, porque “ese sí que es chileno”.

Hernández estuvo tanto tiempo leisonado post mundial que los que se acordaban que era chileno, se volvieron a olvidar. En España le dicen “el argentino”, en Argentina le dicen “el argentino”, en Chile le decimos “se acuerda usted, ése que jugó en O’Higgins”.

¿Qué hacer con Hernández? ¿Esperamos su partido ante el Real Madrid con un asadito? ¿Si le hace un gol de chilena al Barça lo ponemos en portada de LUN o eso está reservado sólo para jugadores bien chilenos? ¿Si sale campeón, le pasamos la bandera para que celebre?

Sin exagerar, debe estar en Top Five de los chilenos más talentosos en Europa. Medel es el mejor de todos, pero no es más talentoso que Hernández. Si me apura, puede hacer más magia que Vidal. Sólo no le puede competir a Sánchez, Vargas y Pizarro. Hernández es un crack, es chileno, pero solo lo futbolizados sabemos quién es. Será el 10 en la Copa América del 2015, el conductor rumbo a Rusia 2018, pero seguirá siendo “el argentino”.

Entonces, qué debe hacer Hernández para sentirse querido por los chilenos. Los futboleros somo tan básicos que necesitamos que celebre con una bandera, que baile una cueca o que empiece a hablar con garabatos. Si le comienza a ir mal, sólo nos acordaremos del 10 que tenía O’Higgins. Ya pasó con Gustavo Canales cuando no jugó en la liga de Chile después de “pasar a ser chileno”. Nadie se acordaba de él.

En una semana, nos acordaremos más de los goles de Pinilla en el Celta la década pasada, que el de taco de Hernández unos días atrás. A demostrar lo contrario PP, que “si es chileno, es bueno”. A ver si comenzamos a comprar la camiseta del Celta de Vigo. Por ahora nos conseguimos la de Orellana.

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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