Leer antes de putear: UC campeón de la Primera B el 2017

 

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Hasta ahora se ha demostrado que sólo hay dos formas que un equipo grande toque fondo: quebrar o bajar a la B. Universidad Católica jamás quebrará. Ni en la peor pesadilla de Vasco Moulián, ni en el mejor sueño de Vasco Moulián. La única forma conocida, hasta hora, que tiene la UC para tocar fondo y reinventarse es llegar a los potreros. Le pasó a River Plate, entre muchos otros factores, por contratar a jugadores como Andrés San Martín, Federico Lusenhoff, Fabián Bordagaray, Sixto Peralta, Rodrigo Archubi, Mariano Barbosa, Gabriel Loeschbor, y una lista interminable de nombres mediocres para un equipo grande. Le puede pasar a Católica por traer a Gazale, Harbottle, Matías Pérez, Roberto Ovelar, Matías Mier y varios del actual plantel que todos conocemos.

¿Qué hizo River? Bajó, se reinventó, apostó a la cantera, a jugadores identificados, y hoy es el último campeón argentino, líder invicto del actual torneo, semifinalista de la Sudamericana y el equipo que mejor juega en todo el continente gracias a un DT de la casa, Marcelo Gallardo, y el trabajo hecho antes por dos que eran más de la casa aún: Matías Almeyda y Ramón Díaz.

Pero, ¿cuántos hinchas de la UC están dispuestos a bajar para volver a ser grandes? Ninguno. Los de River Plate, aún con el exitoso presente, siguen avergonzados y tristes. Los más analíticos encuentran que fue positivo. En unos diez años, y ya en frío, la cifra que pensará que fue lo mejor que les pudo pasar subirá casi al 100%.

La vía de la quiebra, UC no la va a tener. Gracias a la quiebra, Colo Colo tiene varios nuevos ídolos. De ahí “nacieron” Luis Mena, Miguel Riffo, Francisco Huaiquipán y Sebastián González, mientras que Marcelo Espina se subió al podio histórico. Después aparecieron los Matías Fernández, los Jorge Valdivia, fueron tetracampeones, llegaron a una final internacional e hicieron millones y millones de dólares en venta de jugadores nacidos en la cantera o por traer a otros de equipos menores que prefirieron a Colo Colo, por ser grande, que partir de inmediato al extranjero (Jara, Suazo, Mancilla, Millar, etc). Hoy nadie prefiere a la UC por sobre Colo Colo y la U. De las últimas pugnas, Católica sólo se ha quedado con Álvaro Ramos y Erick Pulgar. Así les ha ido.

Católica no bajará a mediados del 2015. Sí podría hacerlo a mediados del 2016. Puede pasarle si siguen con una dirigencia cuya última prioridad es el equipo de fútbol. Que suspende reuniones de Directorio de Cruzados, pero a las de sus empresas van hasta con 40 grados de fiebre y al borde del delirio. Una directiva que pierde y pierde semestres. Que esperó meses a Berizzo optando por la transición de Astudillo, un gran formador, pero que poco tenía que hacer dirigiendo a caudillos. Una directiva que tentó a Mauricio Pellegrino y técnicos colombianos poco después de que ellos renovaran con sus equipos. Plop. Que pensó en Falcioni a última hora, apurados, y sin detenerse a pensar que tenía nulo, pero nulo, conocimiento del medio. Una cosa es no haber dirigido antes, y otra cosa es simplemente no conocerlo. Fernando Cordero de puntero derecho duró dos fechas. Y pensar que Falcioni gana tres veces más que Emiliano Astorga. A los dirigentes de terno y corbata, poco les ayuda el Tati. El Gerente técnico de los amiguismos y de los rosarinos. Cuente: Leandro Díaz, Rodolfo Arruabarrena, Ramiro Costa, Tomas Costa, Franco Costanzo, Todos amigos o ex jugadores de Rosario Central, igual que él.

Si Católica baja en 2016 será porque no gastará los millones de dólares que hay que gastar en un central, un conductor, un nueve y un segundo delantero. Será porque no cambia prioridades y cree que hacer cinco camisetas por año para vender más y poner la entrada a 10 lucas, es más importante que cautivar al hincha con un equipo que tenga corazón e identificación. Eso lo logró Olmos con Marcelo Oyarzún y Pizzi con Fleitas. En menor medida Jorge Pellicer. Equipos con jugadores hinchas del club, al punto de pintarse una franja azul en el pecho. Hoy entrenan, juegan, comen, cagan, y la cagan.

Entonces, ¿cómo se reinventa sin bajar o quebrar? Renunciando los que tienen que renunciar. Son muchos. Dirigentes, técnicos, jugadores. Sería inédito, pero la decisión debe pasar por ellos. Es drástico, pero estamos hablando de tocar fondo. No se toca fondo ni se hacen revoluciones con cambios superficiales. Tiene que ser con todo. Llevando el deseo de triunfar. A esta altura da lo mismo el alma, la patria, Dios y la Universidad.

Si no pasa nada de esto, también estarán  cerca de ganar un título. El de la Primera B 2016 – 2017. A ver si no se los arrebata Cobreloa y suben como segundos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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