Esos hermosos 20 meses de Coquimbo Unido

“Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José”. El canto había nacido en Racing de Avellaneda en la década de los 60. Era el agradecimiento al DT Juan José Pizzutti, quien con la Academia logró el título argentino de 1966, la Copa Libertadores 1967 y la Intercontinental de ese mismo año. Una locura. Esa locura, a su medida, también la vivió Coquimbo Unido en los primeros años de la década del 90. “Es el equipo de José” también resonaba en el Puerto. Esta vez la dedicatoria era para José Sulantay.

Es que lo de los Piratas fue vértigo puro. En 1990, en un torneo de 24 equipos en la Segunda División, lideró la fase  regular de la Zona Norte. Luego hizo lo mismo en el Ascenso Zona Norte, siempre con Antofagasta respirándole en la nuca. El equipo de José soportó la presión y se transformó en el ascendido directo de su zona, mientras Osorno lo hacía en la Sur. Luego a Antofagasta le iría mal en la Liguilla, pero igual subiría gracias a la desafección de Naval de la Primera División.

El año 1991 tendría que ser de transición para Coquimbo, sin embargo, y al igual que el Antofagasta de Cornez y Olmos, se transformaron en protagonistas de la división de honor. Los amarillos tenían en sus filas a Pedro González, Cristián Olguín, Roberto Corró, el Negro Daniel López, Orlando Mondaca, Carlos Soto, entre otros. El equipo de José fue segundo en ese 1991 tras Colo Colo, y por sobre la UC. Los tres clasificarían a la Copa Libertadores 1992, claro que los cruzados debieron pasar antes por la Liguilla final. La locura en el Puerto por la clasificación a la Libertadores fue mayor que la del ascenso un año antes. Se había formado un equipo para no descender, pero terminaron yendo a la Copa. Ese equipo se transformaría en histórico.

El plantel para 1992 se mantuvo, salvo Daniel López, quien partió a disputar la Copa por la UC. Sulantay se reforzó con Juan Carreño, Rubén Tanucci, Víctor Hugo Amatti y el recordado Jorge Peralta. Todo pintaba bien, menos el sorteo. Tocó con los representantes argentinos. El San Lorenzo de Acosta, Gorosito, Simionatto y el Bocha José Daniel Ponce, además del Newell’s Old Boys de Marcelo Bielsa. Lo bueno es que clasificaban cuatro de cinco. Lo malo es que no lograron avanzar, pero las emotivas noches de Copa Libertadores en el viejo Sánchez Rumoroso no las olvida nadie. De local, siempre a estadio lleno, solo pudieron vencer a la UC, pero no pudieron contra Colo Colo, el último campeón de América, y dos colosos argentinos. Hasta hoy son el único equipo de la Cuarta Región que ha representado a Chile en la Libertadores. 

Tras la Copa, el Negro José partiría a Cobreloa para ser campeón con los loínos. Al Puerto Pirata llegaría Jorge Luis Siviero, pero la mística de esos 20 meses liderando en la B, compitiendo en la A, y participando a nivel continental, ya venía a menos. De Coquimbo eran, y venían ganando. Igual que ahora en la Sudamericana.