El partido que Patricio Toledo no iba a jugar

Así como a nadie lo declaran reo por lindo, a nadie lo ponen de titular contra la Argentina de Maradona y Batistuta por malo. De hecho fue por ser bueno, muy bueno, que Mirko Jozic decidió en 1994 incluir a Patricio Toledo ante la mundialista albiceleste, pese a tener un trato de palabra con Marcelo Ramírez, quien había sido su arquero en Colo Colo entre 1991 y 1993. Poco antes de salir a la cancha, el meta de la UC se enteró que sería titular y capitán del equipo que tenía a varios exdirigidos del croata en Colo Colo. “Quedé descolocado, pero no podía desobedecer una orden”, contó años después el arquero que esa noche jugó por última vez por la Roja, en una trayectoria que hasta ahí había sido grata.

La historia comienza poco antes de jugar con EEUU en Albuquerque el 30 de abril de 1994 en la segunda tanda de partidos del nuevo DT de la Roja, luego de debutar ante Francia y tener dos partidos con Arabia Saudita. Esta vez se venía el duelo en Norteamérica y tres semanas después, en mayo, uno ante Argentina en Santiago. Fue en abril, en el primer entrenamiento de esa selección, que Mirko Jozic llamó a Patricio Toledo (31) y Marcelo Ramírez (28) y les encomendó una misión. Cada uno iba a jugar un partido, pero entre ellos debían decidir cuál. Pasaron los días y vino la pregunta del DT: “¿Decidieron?” Dicen que ese fue otro de los grandes enojos del DT. Uno más. Jozic subió y bajó a ambos arqueros por no tener poder decisión, pese a sus largas trayectorias. La defensa de ellos era que él debía decidir, que él era el jefe. Muy enojado pegó un grito y se fue. “Toledo, el primero lo juegas tú”.

Ese partido en EEUU fue uno de los grandes encuentros de Toledo en la Roja. Atajó todo. En el top 5 de sus duelos con la selección, junto a algunos de la Copa América de 1991, el amistoso ante México en Veracruz y el duelo ante Irlanda en Dublin, ese en el que descolgó un balón con una sola mano y se ganó la ovación del público local y los aplausos de los delanteros rivales. Ahí, en plena área chilena.

Toledo, Mejor Arquero de la Copa América 1991 y Mejor Arquero de América a fin de año, le había cumplido con creces a Jozic, quien en el debut había probado con Nelson Tapia, Aníbal Pinto y Enrique Berríos. Ahora le tocaría a Marcelo Ramírez el 18 de mayo en la despedida de Argentina antes de EEUU 1994, donde llegaba como una de los favoritas tras el regreso de Maradona. El partido que hoy recordamos como el debut, con gol, de Marcelo Salas.

Ese encuentro se jugó un miércoles a las 20:00 horas. El Rambo estaba listo para enfrentar a Batistuta y Balbo, pero fue a las 7 de la tarde cuando Jozic cambió todo. “Toledo, otra vez juegas tú. Y vas de capitán”. Ramírez no entendía nada, el Pato quedó helado, No estaba listo. No había estudiado a los contrarios y confiaba en la palabra de Jozic, pero había jugado tan bien ante EEUU que Mirko no quería arriesgar nada. 

Toledo apechugó, tenía cancha, Había estado en dos selecciones Resto del Mundo y había jugado con y contra los mejores. Aceptó el reto y salió a la cancha con camiseta verde y la jineta. Ese fue probablemente el peor partido de su carrera. Una pena para él y una alegría para los que están dispuestos hasta hoy de dilapidar la carrera de un arquero por un mal partido amistoso. No dicen “jugó mal”, dicen “era malo”. Injusto con el único arquero chileno en el ranking de los mejores arqueros de la historia de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol (IFFHS).

A los 9 minutos fue José Chamot, un defensor diestro que jugaba de lateral izquierdo, quien desbordó a Margas y vio cómo Toledo ya se preparaba para una de sus elegantes voladas. Pero no, quizá de dónde sacó la técnica para ponerla al primer palo con su pierna menos hábil. Fue el primero de sus únicos dos goles con la selección. Hasta hoy lo molestan en que nunca la quiso poner ahí.

Toledo quedó más desencajado de lo que estaba tras el visto bueno de última hora de Jozic. Luego saldría muy tarde ante un balonazo largo a Balbo y sobre el final reaccionó lento a un cabezazo de Ruggeri en un córner que debió repetirse. “Solo a Chile le pasan estas cosas”, decía el Sapito Livingstone en la transmisión. Fue 3-3 final con tres errores de Toledo. En 1995 se sumó una mala noche ante River Plate en Buenos Aires jugando por la UC, y sería.

Tras el empate 3-3, la prensa, ya quisquillosa con Jozic, no dudó en matar a Toledo. Era 1994 y no jugábamos por nada, por lo que un amistoso ante Argentina por esos días era una Copa del Mundo. Tras él, y por los puntos, vinieron errores de Ramírez, Tapia, Vargas, Varas, Bravo, Arias y tantos más. Antes que él, ni hablar. A ninguno lo “mataron” de por vida como al Pato, enrostrándole solo un partido. Un arquero que engrandeció el puesto con su elegancia, pero que simplemente jugó desconcentrado el partido que no iba a jugar.