Cuando Don Elías dirigió a la Roja

La respuesta de Don Nelson a Carlos Soto fue un NO rotundo. Desde el Sifup querían que Acosta dirigiera a la selección chilena un 28 de diciembre en Zaragoza, en un duelo que no entraba en su contrato ni era Clase A. Significaba moverse desde su campo en San Vicente hasta España entre Navidad del 2006 y el Año Nuevo 2007. Era un amistoso ante Aragón, que la ANFP había cedido a beneficio del Sifup. El 2001 se había jugado ante la Cataluña de Josep Guardiola con Jorge Garcés en la banca y el 2002 ante la Andalucía de Fernando Hierro con César Vaccia como DT.

Acosta dijo que ese duelo en Europa ante el Aragón de Álvaro Arbeloa, Pablo Alfaro, Cani y Javi Suárez no le servía para su proceso rumbo a la Copa América 2007, por lo que decidió dar un paso al costado. El Sifup se movió rápido y logró que Elías Ricardo Figueroa diera el sí de inmediato. En Chile había tenido experiencias como técnico dirigiendo sin éxito a Wanderers y Palestino en la primera mitad de los 90. En su experiencia en Aragón sería secundado por Mario Soto e Iván Quintana.

Don Elías no la tenía fácil. De antemano sabía que para ese partido de fin de año no podría contar con Matías Fernández, recientemente vendido al Villarreal, con los lesionados Mark González (Liverpool) y Mauricio Pinilla (Hearts), con el renunciado David Pizarro (Roma), además de Nicolás Córdova (Messina), Pablo Contreras (Celta) y Jaime Valdés (Lecce), quienes, al igual que Nelson Acosta, pasaron las fiestas de fin de año en Chile con su familia.

«Tengo que llamar a Nelson Acosta por respeto, porque tiene una autoridad en la selección. Pero quiero que se sepa que no seré una extensión de Nelson, no le voy a preguntar cómo quiere él que juegue mi equipo”, decía Elías Figueroa recién oficializado, quien además debió lidiar con un equipo de Colo Colo que llegaba reventado al fin de año por la final de la Sudamericana y jugando la final del Clausura ante el Audax de Raúl Toro. Aún así armó la nómina final con algunos albos y los mejores audinos.

La osadía no resultó. Arturo Vidal y Alexis Sánchez priorizaron el Sudamericano Sub 20 que comenzaba dos semanas después y se bajaron del llamadol que había dado Don Elías en conferencia de prensa en compañía de Carlos Soto y Nelson Acosta. A esas bajas se sumaron Jorge Valdivia del Palmeiras y Milovan Mirosevic del Beitar de Israel. El mejor jugador de la historia de Chile, y ahora entrenador de la Roja, se enojó y criticó a los “desertores” antes de subirse al avión rumbo a España. Hasta el día de hoy repite que jugar por Chile es lo más importante, y que incluso renunció a jugar por Brasil en épocas donde se podía actuar por más de una selección. «La fecha es complicada, pero siempre he dicho que jugar por la selección debe ser motivo de orgullo y el cansancio no debe existir», decía Don Elías.

Finalmente en La Romareda de Zaragoza paró un 4-2-2-2 con Johnny Herrera (Corinthians); Boris Rieloff (Audax), Marcos González (Columbus), Miguel Riffo (Colo Colo), Eros Pérez (UC); Manuel Iturra (U), Francisco Arrué (UC) (46’ Carlos Garrido, Audax); Luis Pedro Figueroa (U), Carlos Villanueva (Audax) (72’ Gamadiel García, Coquimbo); Sebastián González (Veracruz) (78’ Leonardo Monje, U. de Conce) y Juan Gonzalo Lorca (Huachipato). En la banca se quedaron Miguel Pinto (U), Jorge Carrasco (Audax), Juan Luis González (Cobreloa) y Sebastián Pardo (Feyenoord).

Aragón jugaba ante Chile su primer partido de la historia ante una selección Fifa. Antes aprovechaba las fechas de fin de año para enfrentar al Zaragoza o combinados regionales. Ante 10 mil personas, con cero grados, intensa nieblina y con un gol en el 90+1 de Javi Suárez lograron derrotar al equipo de Elías Figueroa, que finalmente tuvo varios jugadores que repitieron en la Copa América 2007.

Para muchos ese partido había servido mucho más que los amistosos ante Haití, Cuba o Dinamarca Sub 23 que se jugaron antes del torneo en Venezuela. No juzgamos a Don Nelson. No estaba obligado a ir a fin de año a dirigir con cero grados. Más bien engrandecemos a Don Elías, quien no dudó en dar el SÍ y ponerse en buzo. En este caso un largo abrigo de cuero.